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‘The Artist’, ¿caballo ganador?

Ha sido nominada para ganar el Oscar a la Mejor película de 2011. Diez nominaciones en total. ‘The Artist’ tiene un enorme potencial para llevarse al galardón. Analizaremos brevemente sus mayores virtudes y sus más preocupantes rémoras. El saldo parece más que positivo. Es muy probable que ‘The Artist‘ logre alzarse victoriosa. Ha gustado mucho a quien la ha visto. Ha emocionado a la crítica y al público con su mudo homenaje al cine.

‘The Artist’ es ante todo una maravillosa película. Posee una estética hermosa, dulce y alegre pese a la adversidad con la que se topa su protagonista, George Valentin. Este actor de éxito, representante máximo de una época muda, la de los años veinte, en la que la gente vibró con las peripecias de estos héroes de la pantalla, galanes todos. Vamos con los pros y los contras:

Las 10 mejores pelis que he visto en 2011

Se acaba el año. He podido ver unas cuantas películas en 2011. Bueno, un buen puñado, en realidad. Me ha dado la idea Alex Lozano, que ha publicado su lista de las mejores películas que se ha ventilado este año. Con mucha pena por las que se quedan fuera siendo obras maestras, aquí le dejo, querido lector, mi selección: Las 10 mejores películas que he visto en 2011:

  • De dioses y hombres (Xavier Beauvois, 2010)
  • El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009)
  • En el calor de la noche (Norman Jewinson, 1967)
  • Los mejores años de nuestra vida (William Wyler, 1046)
  • Breve encuentro (David Lean, 1945)
  • Laura (Otto Preminger, 1944)
  • El último refugio (Raoul Walsh, 1941)
  • El puente de Waterloo (Mervyn LeRoy, 1940)
  • Las uvas de la ira (John Ford, 1940)
  • El nacimiento de una nación (D. W. Griffith, 1915)

¡Les deseo Feliz 2012 y mucho Cine!

‘Vivir el Cine’ cumple un año

El día 25 de diciembre de 1899 vio la luz por primera vez, en Nueva York, Humphrey Bogart. Ese mismo día de Navidad, pero del año 1977, moría Charles Chaplin en la ciudad suiza de Vevey. Un poco más cerca en el tiempo, hace hoy justamente un año, poníamos en marcha este blog. ‘Vivir el Cine’, creado para compartir todas las emociones que el Cine trae bajo el brazo, ha llegado a este su primer aniversario.

Hemos compartido más de un centenar de post: opiniones, reseñas, decepciones y, sobre todo, nuestra pasión por ese séptimo arte que conceptuara Canudo. Desde el mudo hasta los últimos estrenos, picando aquí y allá pasan nuestros días. Desde el consumidor insaciable al purista más vehemente. Palomitas y festivales. De todo. Todo el Cine. Entero y verdadero.

¿Qué decir? Pues que para el equipo de ‘Vivir el Cine’ ha sido un placer. No podemos seguir sin dar las gracias a gritos. Así: GRACIAS. Estaremos encantandos de continuar el proyecto otro año más. Para nosotros es un privilegio poder hablar de nuestra pasión, el Cine. Comentar con todos ustedes, queridísimos lectores, lo que hemos sentido viendo tal o cual película, es algo gozoso.

Amigos, aquí seguiremos. Si así lo quieren, podremos continuar compartiendo todo aquello que es Cine. Emocionándonos, aprendiendo y, sobre todo, disfrutando de la maravillosa realidad del Cine.

Muchas gracias a todos. Mucho Cine. ¡Feliz Navidad!

Nolan y Fincher, directores de obsesiones

Como les anunciaba hace unas jornadas en una reseña dedicada a ‘El truco final – El prestigio’, he querido hacer un recorrido por la filmografía de Christopher Nolan y David Fincher, dos directores que se parecen en algunas cosas. En primer lugar, pertenecen al grupo de directores de primera. Dos cineastas potentes en Hollywood, de lo mejor que hay ahora mismo. Si quitamos de la ecuación a los que se van haciendo viejos (Scorsese, Spielberg, Allen, Eastwood), Nolan (n. 1970) y Fincher (n. 1962) son la élite de la generación joven. Me estoy refiriendo a la gente que está en la cuarta década de su vida. Podríamos meter en esa categoría a realizadores de éxito como Peter Jackson, Michael Bay, Sam Mendes o Darren Aronofsky (nacidos entre 1961 y 1969). Sacaríamos del grupo a directores como Joel Coen o James Cameron (ambos de 1954). De todos estos jóvenes, Nolan y Fincher son ahora mismo lo más sólido y reluciente. Añadido a esta circunstancia generacional, ambos comparten un estilo muy personal y la característica que justifica este artículo: Nolan y Fincher son directores de obsesiones.

Una dieta cinéfila

Van Damme y John Ford no son incompatibles, todo es cine


Tras muchos requerimientos por parte de Edu González, finalmente me animo a participar de forma activa en “Vivir el Cine”. Al ser ésta mi primera entrada, más que empezar con la crítica de alguna película, prefiero exponer la idea que tengo del Cine, mi visión personal.

Para mí el Cine supone un modo de vida. En “El secreto de sus ojos” de Campanella vemos lo importante que es la pasión de uno, pues define su vida y es inmutable, más que una profesión o una afición para pasar el rato. Aunque es cierto que las pasiones suelen encauzarse en aficiones, y quien tiene suerte, en su profesión también, alcanzando, supongo, algo muy parecido a la felicidad.

En mi caso, esta pasión posiblemente sea el Cine. Hay quien diría que tengo más, sobre todo si veis mi blog personal  –actualmente bastante abandonado–, pero es posible que, comparados con el Cine, sean nada más que aficiones ligeras, intereses más o menos profundos… pasatiempos.

Pero el Cine lo percibo de una forma que pudiera considerarse burda por algunos entendidos. Me explico. Pienso que una persona como yo, que entiende el Cine como una necesidad vital, tiene que ver una cantidad bastante elevada de películas en su dieta. Lógicamente, esto nos lleva a una progresiva reducción de la calidad media de las películas que nos faltan por ver, puesto que nos llevamos a los ojos en primer lugar las que creemos mejores de entre las que nos apetecen.

A mí me gusta el western

“Go West, young man” (Horace Greeley)

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Ni tengo cincuenta años ni me echo la siesta. Yo no vi de niño maratones del oeste ni jugué a indios y vaqueros con mis amigos. Pertenezco a una generación que ve con reparo las películas en blanco y negro y todo ese polvo que levantan las carretas. Yo tenía un compañero en el colegio que amaba el western. Atesoraba en un armario de su habitación (yo lo vi) centenares de VHS del ‘far west’. Les aseguro que a todos nos parecía un tipo extrañísimo. Pues bien, ahora se podría decir que yo estoy en una posición parecida. Poco a poco he ido conociendo a fondo uno de los géneros mayores del cine. He visto a Peckinpah y a Ford, a Hawks, a Wellman y a Walsh. He visto a Eastwood, a Ray, a Sturges, a Curtiz, a Leone, a Hathaway. Efectivamente, a mí me gusta el western.

Parto de la base de que el género es difícil. A muchos les parecerá arcaico y aburrido. Mucho bien han hecho los pases del oeste en Televisión Española -y más recientemente en Telemadrid- (algunos aprovecharon para conciliar el sueño entre trotes de caballería y tiros de Henry Fonda). Pero también han producido el efecto perverso de que muchos jóvenes vean el western como algo pasado de moda, las películas que veían sus padres cuando las películas eran aburridas. En blanco y negro o con colores desvaídos. Las mujeres iban vestidas, por favor…

Franquicias, remakes y falta de talento

¿Neal? No, pásame con Neal. Como si está reunido con el mismísimo Selznick, ¡que se ponga! (Pausa) ¿Neal? ¡Escucha, escucha! ¡Tenemos un bombazo! Cariño…cariño, dame la hoja. Gracias. ¿Neal? Oye, soy Jerry. Ya tenemos lo que querías. Escucha esto: vienen los extraterrestres con la nave, ¿vale? Se piran y se dejan a uno; a uno enano, un cagueta. Entonces un chavalín lo adopta en su casa y lo tiene que esconder de la gente, de la poli, de todo quisqui. ¿Eh? ¿Cómo que eso ya se ha hecho? Ya, claro que se ha hecho. Pero ahora… (Pausa) No, escucha: ahora le podemos meter 3D, con lo de la bici y lo del dedo-linterna. ¡Volvemos a llenar las salas, Neal!

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He empezado así, en tono jocoso, porque al ponerme al teclado tenía la sensación de que este artículo podia quedarme muy crepuscular. Porque lo que a continuación viene es una crítica a una forma de hacer cine que deja entrever una auténtica falta de talento. En toda la industria, no solo en los guionistas. Los productores tienen culpa, casi toda. Se dice que ahora son ejecutivos que saben de todo menos de cine, negocio que nunca fue otra cosa pero que antes ofrecía mucho a cambio de un poco de dinero.