Me he divertido con muchas películas a lo largo de estos años; con algunas he reído a carcajadas. El cine está cargado de chistes, situaciones disparatadas y graciosos movimientos de los personajes. Desde Buster Keaton a Jack Lemmon. Con Woody Allen, con sus comedias, esto me ha sucedido a menudo. Ha sido la última vez al ver ‘Un final Made in Hollywood’, una cinta que pronto cumplirá los diez años de vida.
Probablemente sea justo decir que ‘Un final Made in Hollywood’ es un gran chiste. ¿Saben ese del aclamado cineasta que es un neurótico y hace una ceguera nerviosa y rueda la peli sin ver nada? Pues algo así es esto. Precisamente por aquí flojea, porque todo es una gran broma al servicio de la sátira de unos profesionales del cine que, en muchas ocasiones, son unos auténticos gilis. A la cinta le falta más historia, pero como le sobra diversión funciona estupendamente.









