-Así que con billete de tercera y viajando en segunda, ¿eh?
-Oiga, ¡y que voy de primera!
Me encantó “Los Tenenbaums”(2001), me pareció una pequeña genialidad a pesar de su final complaciente, así que no tardé en hacerme con otra pieza famosa de Wes Anderson, (que estrena nuevo proyecto este año, “Moonrise Kingdom”), “Viaje a Darjeeling” (2007). Y me equivoqué.
Precedida del corto “Hotel Chevalier”, trece fantásticos minutos que funcionan a la manera de prólogo de uno de los personajes, “Viaje a Darjeeling” cuenta la historia de tres hermanos, Adrien Brody, Owen Wilson y Jason Schwartzman (quien también firma el guión junto a Anderson y Roman Coppola) que realizan un viaje a través de la India en el Darjeeling Limited, después de pasar un año sin hablarse tras la muerte de su padre. Lo que sigue se supone que es una de esas historias de secretos familiares, viejas rencillas y amor/odio fraternal que terminará (todos lo sabemos) en reconciliación. Es decir, otra aproximación de Anderson a las relaciones familiares. Pero lo que realmente nos encontramos es una serie de pretendidas escenas surrealistas intercaladas con las aburridísimas conversaciones de los tres hermanos y chistes que se repiten hasta la saciedad.










