Viendo el trailer y conociendo que la directora tiene como antecedentes cinematográficos ‘¡Mamma mía!: la película’, no albergaba sino una pequeña esperanza de ver una buena película. ‘La dama de hierro’ no lo es. Hay muchas razones para afirmar esto, y no nos debe eclipsar la actuación de Meryl Streep ni la poderosa figura de Margaret Thatcher. Son, sin duda, dos ganchos de gran tamaño, pero al cabo estos activos se convierten casi en lastres, dejando al espectador con cara de “lo que hubiera podido hacer alguien talentoso con estos recursos”.
Hay grandes nombres que merecen un biopic. De hecho, cada año asistimos a un buen número de estrenos de este género, aunque yo no me atrevería a llamar biopic a ‘La dama de hierro’. Si en efecto lo es, malo. Estas maneras destartaladas de contar la historia de alguien no son propias de un director serio. ‘La dama de hierro’ no pasa de ser un videoclip, recordatorio de lo que fue la vida de Thatcher y muestra cansina de cómo su demencia la ha convertido en una pobre anciana.









