La mejor ilusión

Hace no muchos días estuve charlando con un amigo, antiguo profesional del cine a a quien intentaré traer por aquí algún día, sobre el trabajo de producción. Me contó anécdotas increíbles y observó cuán complicado puede resultar el rodaje de una película. Habló de presupuestos imposibles, de actores alcoholizados que no retenían las frases, de lo que pasaba cuando el director agotaba todo el negativo y en el laboratorio no tenían más. Muchas historias a lo largo de muchos años de profesión, como es fácil entender. Pues bien, yo tenía pendiente ver una famosa película, del francés y también famoso François Truffaut, que se llama ‘La noche americana’* (‘La nuit americaine’) y que se me antojaba una hermosa manera de continuar esa conversación sobre el mundo del cine.
‘La noche americana’ cuenta el rodaje de una película titulada ‘Os presento a Pamela’, un drama romántico. Todo un equipo, dirigido por el personaje de Truffaut, con su productor, su maquilladora, su responsable de atrezzo, su regidor, sus operadores; todos juntos y revueltos, añadiendo los actores y actrices, representados en el cuarteto formado por la guapísima Jacqueline Bisset, Valentina Cortese, Jean-Pierre Aumont y Jean-Pierre Léaud. Como en toda película que se precie, también en el rodaje de Pamela abundarán los contratiempos: gatitos caprichosos, averias, visitantes pelmazos, actrices desequilibradas, líos amorosos. Todo lo que pueda retrasar o entorpecer el rodaje puede acontecer. Especialmente interesantes son los pequeños trucos, usados clásicamente en el cine, y que de una forma bien natural se nos van mostrando en a lo largo del rodaje.