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Estrenos: ‘J. Edgar’, de Clint Eastwood

Clint Eastwood retrata a uno de los personajes norteamericanos más poderosos y enigmáticos del siglo pasado, John Edgar Hoover, a la sazón fundador del FBI. Interpretado por uno de los actores que más ha crecido en este siglo, Leonardo DiCaprio, ha visto cómo la Academia le escamoteaba una justa nominación a mejor actor por un papel que, entre el presente y el pasado, trata de discernir quién era realmente el atormentado y temible J.Edgar.

El veterano director californiano no acierta con la tecla, si bien el guion no es malo y se dispone a narrar una historia que da para mucho. Tras la desapercibida “Más allá de la vida”, este nuevo tropiezo nos hace temer que el mítico vaquero del poncho no pase por una buena racha, permitiéndonos aconsejarle un poco más de reposo entre título y título. Ahora bien, Clint Eastwood siempre es una garantía de un mínimo de calidad que para otros se antoja una utopía. Siendo justos, hay que reconocer que también depara buenos momentos, con escenas logradas y planos de experto cineasta. Algo que no podemos decir del desigual maquillaje que, aunque no es malo, resulta chocante en algún personaje.

Nolan y Fincher, directores de obsesiones

Como les anunciaba hace unas jornadas en una reseña dedicada a ‘El truco final – El prestigio’, he querido hacer un recorrido por la filmografía de Christopher Nolan y David Fincher, dos directores que se parecen en algunas cosas. En primer lugar, pertenecen al grupo de directores de primera. Dos cineastas potentes en Hollywood, de lo mejor que hay ahora mismo. Si quitamos de la ecuación a los que se van haciendo viejos (Scorsese, Spielberg, Allen, Eastwood), Nolan (n. 1970) y Fincher (n. 1962) son la élite de la generación joven. Me estoy refiriendo a la gente que está en la cuarta década de su vida. Podríamos meter en esa categoría a realizadores de éxito como Peter Jackson, Michael Bay, Sam Mendes o Darren Aronofsky (nacidos entre 1961 y 1969). Sacaríamos del grupo a directores como Joel Coen o James Cameron (ambos de 1954). De todos estos jóvenes, Nolan y Fincher son ahora mismo lo más sólido y reluciente. Añadido a esta circunstancia generacional, ambos comparten un estilo muy personal y la característica que justifica este artículo: Nolan y Fincher son directores de obsesiones.

Crítica: Martin Scorsese presenta The Blues

Música triste para no llorar


En el año 2003 vio la luz una serie de documentales sobre ese estilo de música tan personal y profundo que llamamos blues. Quien se puso a la cabeza del proyecto no fue otro que Martin Scorsese. Produjo esta serie y realizó el primero de los siete trabajos, agrupados todos bajo el título genérico de “Martin Scorsese presents The Blues”. La propuesta es adentrarse en un mundo de conmovedor donde habitan viejos y legendarios músicos que destilaban alma en forma de canciones. La nómina de artistas es inabarcable: J.B. Lenoir, Blind Willie Johnson, Muddy Waters, Ray Charles, John Lee Hooker, Taj Mahal, Lou Reed, John Mayall, Robert Johnson, Skip James, B.B. King, Big Bil Broonzy, Willie Dixon, Oscar Peterson, Eric Clapton, Son House, Fats Domino. Y otro centenar más.

Crítica: Más allá de la vida (2010, Clint Eastwood)

Más allá de Clint Eastwood

Me gusta Clint Eastwood, y me gusta su trabajo. Sin embargo esta vez me ha costado algunos días ir a ver ‘Más allá de la vida’ (‘Hereafter’), su última película. Las críticas que leía o escuchaba hablaban de lo floja que era. Por otro lado, el éxito de su primer fin de semana en cartelera me llamó la atención. En fin, que como buen seguidor de Eastwood, para el cine que me fui con la confianza puesta en una buena carrera como realizador.

‘Más allá de la vida’ cuenta las vivencias cercanas a la muerte de tres personajes (una periodista que sobrevive a un tsunami, un niño cuyo hermano acaba de morir y un joven capaz de trabar contacto con los difuntos). Lo importante es comprobar cómo sus experiencias hacen mella en sus vidas. Se sienten decepcionados, asustados, imcomprendidos. Tres historias que encuentran cierto sentido en un contacto final. Esto se cuenta en las dos horas y diez que dura ‘Más allá de la vida’