Los chicos de los ordenadores
Las civilizaciones avanzan o se hunden en la historia. Los cambios se producen a distintas velocidades. Nosotros pertenecemos a un tiempo que ha conocido la más brutal revolución en la forma de comunicarse con el mundo. Rapidez, luego inmediatez. Allá por los ochenta, unos tipos se pusieron a enredar con cacharros imposibles de entender hasta hacerlos útiles para cualquier ciudadano. Steve Jobs, su competidor Bill Gates y los colaboradores de estos solucionaron el problema de partida.Inventados los ordenadores personales, la innovación no cesó. Los genios emprendieron un camino en el que todo estaba por hacer. Treinta años después tenemos Internet en el móvil y en la tele.
Sin embargo, igual que ocurre con el mundo del cine, las cosas son más turbias de lo que parecen. Jobs y Gates tuvieron sus grandes luchas por un negocio millonario. Existen sórdidas historias de traición y robos, como la que involucra al creador de Facebook, Mark Zuckerberg, otro chaval listo y rarito que ha cambiado para siempre la forma en que nos comunicamos. Es el paso de una sociedad lenta y privada a un mundo en que todo se pone en común a la velocidad del rayo. Hoy, en un mismo Programa doble, un par de películas que resumen perfectamente la revolución tecnológica de la era del silicio: la eterna lucha entre Gates y Jobs, y los recién llegados a este mundo de “nerds” despóticos.










