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‘Breaking Bad’: 5ª temporada

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Empezaba septiembre y el buque insignia de la AMC, con permiso de ‘Mad Men’, echaba el cierre a la primera parte del díptico que conforma la quinta temporada, algo que confunde al público pero que lejos de ser una novedad ya se vio en ‘Los Soprano’, precisamente -también- en su última temporada. Esperemos que el decepcionante epílogo del clan Soprano no se traslade a la magnífica ‘Breaking Bad‘ que, por lo pronto, remata el octavo capítulo de esta doble temporada final dando un vuelco a todo lo visto anteriormente aunque con las claves habituales en la serie: una aparente calma que precede a una terrible tormenta. La tormenta, supongo, se desatará a partir de 2013, cuando se emitan los últimos capítulos.

Mientras tanto, podemos hablar de la admiración que levanta esta serie, de la que no quedan vestigios de sus primeros pasos. Quien no los recuerde se sentirá extrañado al ver que en España la emite Paramount Comedy, aunque de comedia ya no albergue nada. Pero eso era, una comedia negra, ácida, sobre un tipo con cáncer que decide ponerse a cocinar metanfetamina con la ayuda de un patoso camello de tres al cuarto. Hoy en día el tipo que veía su final tan próximo y a su familia desvalida económicamente ya no es el mismo. Tampoco el metepatas y simpático Jesse; ahora es un tipo taciturno a quien reconcome su conciencia. Y es que si por algo destaca esta serie de culto, de visionado difícil al principio, es por la brutal evolución de sus personajes. Basta con recapacitar sobre la imagen que tenemos de Brian Cranston: ¿la del jovial padre de familia en ‘Malcolm’ o de los inicios de ‘Breaking Bad’ o la del implacable Walter White oculto bajo el seudónimo Heisenberg?

Crítica: ‘Black Mirror’, de Charlie Brooker

Cine británico, Drama, Intriga, Series, Thriller|

Pantallita, pantallita…

Tras terminar ‘The Wire’ ninguna serie había conseguido engancharme.  Como cuando te deja una novia, el resto simplemente, no te llaman. Hasta que un día encuentras otra serie que te hace despertar. Y lo más curioso, no es de la HBO. Lástima que la poca duración de ‘Black Mirror’ (tres capítulos de cuarenta, sesenta y cincuenta minutos respectivamente) la haga, sí, idónea por un lado para ver en una tarde, pero por otro demasiado escasa para robarle a mi querida obra sobre Baltimore el título de “mejor serie de la historia”. En cualquier caso, nada de ‘Juego de tronos’: la mejor serie del 2011 es ‘Black Mirror’.

Charlie Brooker (quien ejerció de crítico televisivo para The Guardian) nos trae uno de los proyectos televisivos más inteligentes de los últimos años, un cruel reflejo del mundo tecnológico en el que vivimos, tan oscuro como las pantallas apagadas de nuestros smartphones y ordenadores. Apuntándose al género de la ciencia ficción en su vertiente más distópica, no sólo inquieta por lo lúcido de su crítica sino también por  lo plausible de los contenidos de sus tres capítulos autoconclusivos e independientes.

‘The Newsroom’ – Sobre la primera temporada

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Superado el ecuador de la primera temporada, podemos acercarnos al último producto televisivo surgido de la mente de Aaron Sorkin, el que se sacó de la manga un guion sobre Facebook o el que hizo asequible para los desconocedores del béisbol una película sobre el tema. Aquí Aaron Sorkin toma como referente la fundacional ‘Network’,del mejor Sidney Lumet , y lo pasa por su prisma, el mismo que el de ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, para ofrecernos un híbrido que se maneja entre la comedia, los diálogos imposibles -y vertiginosos- y las relaciones entre el mundo del periodismo catódico y el poder. Y un par de lecciones de ética y democracia, por supuesto. Fresco, aunque autoconsciente.

No todos los capítulos son perfectos, ni mucho menos, pero el resultado global es más que satisfactorio. De seis episodios, podemos destacar un par de ellos. El piloto, sin duda alguna, una pequeña maravilla de la pequeña pantalla, que no solo sienta las bases de la serie, sino que pone el listón demasiado alto. Quizás sea por esta irregularidad que Aaron Sorkin se ha deshecho de su equipo de guionistas y lo ha cambiado por completo para la segunda temporada que ya ha firmado con HBO. No es esta la única polémica que rodea a ‘The Newsroom’, pues también hay quejas sobre el papel que juegan las mujeres en la serie.

Series para el verano: ‘Dexter’

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‘Dexter’: filosofía moral, sangre y conductismo

Me encanta “Dexter”. Sólo puedo expresar alabanzas hacia esta gran serie. Aúna la calidad “cinematográfica” que acostumbran a tener últimamente las series con un entretenimiento comercial. Posiblemente, la mejor serie que se esté emitiendo actualmente (apartaré las aún no catadas por mí “Juego de tronos” y “Boardwalk Empire”, pero pese a ello mantengo mi razonable duda de que lleguen al nivel).

Dexter Morgan es analista forense de día y asesino en serie de noche. Pero no se asusten, es una persona encantadora pese a su psicopatía. Eficiente en su trabajo de salpicaduras sanguíneas, amable con sus compañeros (a los que suministra de ricos pastelillos pavlovianos), con sus amigos, atento y amable con su novia y los hijos de ella (de una tormentosa relación anterior). Todo un “partidazo”… salvo porque es un asesino en serie. Dicotomía que podemos palpar en la magnífica secuencia de títulos de crédito:

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“Los Tudor” (T1): sólida… pero fría

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Vi la primera temporada de “Los Tudor”. Una serie muy bellamente ambientada, bien rodada, con grandes actores… pero un tanto fría. Al final todo es una noria de intrigas y sexo bajo el debate Protestantismo vs. Catolicismo (o Testosterona vs. Iglesia de Roma). Es cierto que la trama es potente, pero le falta enganchar algo más con el espectador. Enrique VIII (Jonathan Rhys-Meyers, que vimos en “Match Point” y que recientemente dicen que trató de suicidarse, nuestros ánimos para él) contra Roma, con Tomás Moro (Jeremy Northam), Catalina de Aragón (María Doyle Kennedy) y el maquiavélico cardenal Wolsey, interpretado por un eficaz Sam Neil, de por medio.

SERIES: ‘Breaking In’: otra cancelación más

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Christian Slater tiene mala suerte con la televisión. “Breaking In”, una serie que cruza geeks al estilo de “IT Crowd” o “The Big Bang Theory” con un excéntrico jefe “sádico” a lo “House” (Slater) ha durado sólo 7 capítulos. Hubo rumores de “descancelación”, pero parece que no ha sido así.

 Con episodios de 20 minutos, parecía algo agradable y de fácil digestión. Quizá con un exceso de “frikismo” y de referencias varias, y protagonistas un tanto estrambóticos. Se dirá que en qué se diferenciarían de los de “Big Bang Theory”, y es sin duda la verosimilitud: en BBT Leonard, Sheldon y compañía son personajes y después “frikis”, en “Breaking In” son “frikis” y luego personajes, y cuando se empiezan a perfilar reduciendo el exceso de “frikismo”, van y la cancelan. Una pena, como la temporada única que tuvieron la hiperrealista intriga de espías “Rubicon” y el “Studio 60” de Aaron Sorkin, otras series canceladas.

Ah, olvidaba el argumento, va de una empresa de seguridad a la que contratan para romper las protecciones a diversas cosas: tratan de entrar en casas de sus clientes, robar algún objeto de cara a comprobar las brechas de seguridad, proteger a alguna persona o cosa, hackear, etc. Un montón de “frikis” comandados por el “macho alfa” Slater, que siempre va un paso por delante de lo que piensan y dispuesto a usar cualquier método. Serie agradable pero sin hondura, quizá con más recorrido…

SERIES: Perdidos – Lost (2004, J.J. Abrams)

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Al final era una historia sobre los personajes

Es difícil hacer una buena reseña sobre una serie de la que se ha escrito tanto. Procurar que tenga “chicha”, que muestre datos inéditos, que ordene mediante una brillante y nueva exposición algunas ideas confusas… así que no lo haré. Sólo trataré de hablar menos y condensar más mis impresiones generales –y personales como experiencia según la veía, conste– de esta serie imperdible (valga el tonto juego de palabras).

Para empezar es una serie puramente arquetípica, digna de estudio por Jung y su inconsciente colectivo. Cuando digo “arquetípica” quiero resaltar la importancia vital de los “personajes” en la trama. Personajes que “sufren” un viaje de autoconocimiento, una “catarsis” en medio de un montón de sucesos extraños o, directamente, paranormales.

Muchas veces los protagonistas tienen grandes enfrentamientos por sucesos no probados o dudosos, grandes discusiones sobre aparentes entelequias (ir por aquí, ir por allá), una noria de decisiones, apariciones y desapariciones de alianzas, reconciliaciones, puñaladas traperas y demás; no sobre hechos, sino sobre paradigmas personales. Lo que cree uno y lo que cree otro, Hombre de Ciencia vs. Hombre de Fe, sin grandes argumentos para apoyar una tesis u otra favorecido por un ambiente donde hasta las “verdades científicas” entran en suspenso. Eso es el verdadero Ser Humano y sus contradicciones: nos basamos en ideas preconcebidas a las que luego damos forma argumental. El valor de las intuiciones frente a la sola Razón.

Arranca la temporada final de ‘Entourage’

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HBO sigue apostando por ‘Entourage’ (o ‘El séquito’, como la llaman aquí) al menos durante 8 episodios más. La serie de Doug Ellin sobre el mundo de Hollywood estrena nueva temporada. Una comedia con la que he reído y he disfrutado todos estos años, desde su estreno en 2004. Sin duda no he sido el único. Dinero llama a dinero. Arrancamos la temporada final el próximo 24 de julio y de momento os dejo unos trailers.

La pandilla de Vince (Adrian Grenier) sigue dando guerra. El hermano Johnny “Drama” (Kevin Dillon), el gran amigo y mánager Eric Murphy (Kevin Connnoly), el incontestable Tortuga (Jerry Ferrara) y el mejor y más ácido agente de Hollywood, Ari Gold (Jeremy Piven). Añadan a la ecuación cameos de grandes estrellas del cine, la música y el deporte, decenas y decenas de chicas guapas (algunas con menos ropa de la que sería decoroso) y un ritmo fresco. Una fórmula de impacto brutal. Es la vida que todos soñamos. Bien seas actor de éxito o amigo gorrón, pertenecer al grupo es un valor seguro.

Hermanos de sangre (miniserie HBO, 2001)

Bélico, Cine estadounidense, Drama, Películas, Series|

Hubo un tiempo en el que el mundo pidió

a los hombres corrientes que hiciesen cosas extraordinarias


¿Por qué combatimos? Así se titula el episodio noveno de la miniserie Hermanos de sangre, una idea producida por Spielberg y Tom Hanks, a raíz de la película Salvar al soldado Ryan. Nominada a 19 Emmy, ganó 6, además de un Globo de Oro. A lo largo de diez capítulos, se recoge la experiencia de combate de la Compañía Easy, perteneciente al 506º de Infantería Paracaidista, integrado en la  famosa 101ª División Aerotransportada.

Con un extraordinario rigor histórico, amparado por el libro de Stephen Ambrose, Band of Brothers –como se tituló la serie en EEUU-, constituye un documento de gran valor sobre las últimas batallas de la Segunda Guerra Mundial en Europa, desde el Día D, hasta el fin de la contienda. Preceden además a cada capítulo pequeños fragmentos de entrevistas con los soldados que lucharon en la compañía. ‘Hermanos de Sangre’ no es solo una serie de tiros interminables. Por encima de la infatigable lucha, de la ferocidad de la contienda, están un puñado de hombres y sus almas. Somos conscientes de su sufrimientos, de su compañerismo, de su entrega. Esto es lo que hace a ‘Hermanos de Sangre’ verdaderamente grande. Una obra maestra, una joya.