Un hombre para la eternidad (Fred Zinnemann, 1966)

Bajo el título original de ‘A man for all seasons’, el director de ‘Solo ante el peligro’ y ‘Chacal’ (la buena, la primera adaptación de la novela de Forsyth) realiza una narración de la última década de la vida de Tomás Moro, centrada en sus conflictos con el rey Tudor Enrique VIII. ‘Un hombre para la eternidad’ se basa en la obra de teatro de Robert Bolt, guionista a su vez de la cinta. Desde luego, la película no es tan teatral como por ejemplo el ‘Julio César’ de Mankiewicz, pero tanto la puesta en escena como el discurso narrativo es sobrio y personal siempre. Ganadora de seis premios Oscar (Película, director, actor (Scofield), guión adaptado, fotografía y vestuario), es un interesante acercamiento a la vida de este inglés tan singular.

Tomás Moro (1478-1530), autor de ‘Utopía’, fue uno de esos hombres a los que es casi imposible categorizar en un oficio o profesión. Sin duda diremos de él que fue abogado, pero fue político (llegando a ocupar el cargo de Lord Canciller de Inglaterra), filósofo y teólogo y hasta poeta. De todos es conocido por esa obra que citábamos arriba y porque su oposición al rey Enrique VIII en el tema de sus divoricios le valió una condena a muerte.


Paul Scofield, CBE, un inglés de teatro (trabajó en adaptaciones para cine de ‘El rey Lear’ y ‘Hamlet’) y ganador del Oscar al Mejor actor precisamente por esta película, da vida al atormentado Moro. Los roces con su predecesor como Canciller, el cardenal Wolsey (Orson Welles) y posteriormente con el monarca, empezarán a otorgar al recto Moro fama de desleal. Muy a su pesar, se ve obligado a dudar de las pretensiones de Enrique VIII, obstinado en divorciarse incluso con la oposición de la Santa Sede. Las palabras de Moro en el cadalso, I die being the King’s good servant, but God’s first”, dan una idea clara de sus esquemas mentales. Incapaz de renunciar a su fe, y decubriendo racional que el Papa, sucesor de San Pedro, es el mayor contacto entre Jesús y la Iglesia, Moro no acepta que el Parlamento inglés pueda nombrar a Enrique jefe de la Iglesia de Inglaterra, concediéndole así poder para hacer legal su divorcio.

Movidos por el sentido de estado o por el más mezquino de los intereses personales, los nobles de Inglaterra se posicionan del lado del rey. Moro se queda solo, pero reza y se mantiene firme. Acusado injustamente, encerrado preso en la Torre de Londres y condenado de antemano por los implacables mecanismos de un poder corrupto, Moro muere siendo el único que no da su brazo a torcer. Un disidente, diríamos ahora. Drama histórico, reflexiva obra de personajes llena de hermosos pasajes, como aquel del juicio a Moro o aquel otro final de la ejecución. Espléndida película, de ritmo pausado que refuerza la acidez de las palabras y de los pensamiento de Tomás Moro.

2 Comentarios

  1. […] y que recientemente dicen que trató de suicidarse, nuestros ánimos para él) contra Roma, con Tomás Moro (Jeremy Northam), Catalina de Aragón (María Doyle Kennedy) y el maquiavélico cardenal Wolsey, […]

  2. Laura 9 septiembre, 2015 en 21:10 - Responder

    Excelente film por todo lo que contiene.La actuación del protagonista,el cinismo
    de la autoridad eclesiastica, la ambientación en fin, es de excelente factura por
    donde se la enfoque. Ojalá pueda verla otra vez, en razón de que la vi ya comen- zada. GRACIAS por la emisión, creo que fue europaeuropachanel.

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