Sorprendió la noticia de que David Fincher, aclamado director de obras como ‘El club de la lucha’, ‘El curioso caso de Benjamin Button’ o ‘La red social’, aceptara el encargo de llevar a la pantalla la primera parte de la trilogía del novelista Stieg Larsson. Máxime si tenemos en cuenta que por los cines de todo el mundo se ha paseado el telefilm sueco que sale muy malparado cuando se compara con la superproducción norteamericana de 90 millones de dólares.
Acertó Fincher ubicando la acción en la misma Suecia que describe Stieg Larsson e imprimiendo “negrura” a la historia así como una estética cuidada, más acentuada en el excelente tráiler que en el conjunto de un filme que, como el original, se va a las dos horas y media de duración, lo que resta fuerza a un final que introduce un par de pequeñas y no muy significantes variaciones.













