Programa doble: un pueblo, un tren, un hombre

Aireando trapos sucios

Creo que fue tras ver la formidable cinta de David Lean ‘La hija de Ryan’ cuando imaginé un subgénero cinematográfico: pelis de pueblos con trapos sucios. Aquí se ubican películas como ‘La cinta blanca’ de Haneke, la danesa ‘Terriblemente feliz’, el ‘Infierno de cobardes’ que creó Clint Eastwood o los ‘Perros de paja’ de Sam Peckinpah. Es común denominador la presencia de unos habitantes corrompidos y crueles, un ambiente rural y acciones deshonestas que salen a la luz. Las películas que hoy presento contienen además un hombre misterioso que llega en tren. Solitario, poco hablador, inquisidor. Algunos desconfían, tal vez con razón, de este forastero que irrumpe directamente en la comunidad, blandiendo importantes argumentos morales.

CONSPIRACIÓN DE SILENCIO (Bad Day at Black Rock) (1955, John Sturges)

La verdad es que la sonoridad del título original merecía la pena. ‘Conspiración de silencio’ se llamó en España la historia que John Sturges dirigió –en color- y por la que fue nominado al Oscar a Mejor director. También fue nominada la interpretación de Spencer Tracy. Él es el protagonista de este encuentro salvaje. John MacReedy, un hombre manco, veterano de guerra, se apea del tren en Black Rock. Llega al pequeño pueblecito con la intención de encontrar a Joe Komaco, un japonés cuyo hijo le salvó en batalla. Los vecinos hostiles tratan de proteger un oscuro secreto, pero MacReedy pretende cumplir su misión. Pero en Black Rock no hay nada más que odio y una vía de tren que atraviesa el desierto.

Impresionante, violenta. Tanto el trabajo de dirección como las interpretaciones son intensas y caracterizan el conflicto. ‘Conspiración de silencio’ está entre las tres o cuatro mejores películas de John Sturges. Realmente hizo un gran trabajo. Nos faltaba hablar de la tercera nominación al Oscar, que fue para el guión de Millard Kaufman (‘El árbol de la vida’, ‘Hombres de infantería’, ‘El demonio de las armas’). El ‘cast’ formidable se completa con actores de la talla de Robert Ryan, Walter Brennan, Ernest Borgnine, Lee Marvin y Anne Francis. Gran película.

 

EN EL CALOR DE LA NOCHE (In the Heat of the Night) (1967, Norman Jewison)

Ningún Oscar ganó ‘Conspiración del silencio’ y nada menos que cinco se llevó ‘En el calor de la noche’. Mejor película, Mejor actor para Rod Steiger, Mejor guión adaptado, Mejor montaje (Hal Ashby) y Mejor sonido. También obtuvo las nominaciones a Mejor director y Mejores efectos de sonido. Un gran resultado para una excelente película. Vamos unos años más adelante en el tiempo, pero los mismos sucios asuntos. También la ciudad donde el tren para a Sidney Poitier es más grande que Black Rock. Llega de noche, y un rato más tarde el agente Sam Wood (Warren Oates) descubre el cadáver de un hombre blanco tirado en la calle. En la estación está el principal sospechoso: un negro recién llegado a Sparta, Mississippi.

Como en el caso anterior, nos encontramos con que ‘En el calor de la noche’ es quizás el mejor film de su director, Norman Jewinson. Merecido Oscar para Stirling Silliphant (‘El coloso en llamas’, ‘El pueblo de los malditos’ y series de televisión como ‘Alfred Hitchcock presenta’ o ‘Perry Mason’), que a los mandos del guión crea un ambiente y una trama asfixiante, adaptando la novela de John Ball. El duelo interpretativo -y también moral- entre Sidney Poitier y el jefe de policía (Rod Steiger) es impecable y de una transcendencia que deja huella. ‘En el calor de la noche’ es una crítica feroz contra el racismo pero es también cine de altura. Absolutamente indispensable.

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