Misterio

Crítica: ‘Take Shelter’, de Jeff Nichols

Cine estadounidense, Drama, Misterio, Thriller|

 

‘Take Shelter’ es Michael Shannon. Enorme interpretación de un actor llamado a regalarnos grandes momentos en la próxima década. Lo descubrimos gracias a su papel secundario en ‘Revolutionary Road’ que le supuso la nominación al Oscar y Hollywood ha comenzado a tenerle en cuenta a raíz de su trabajo en ‘Boardwalk Empire’. Y es que a Shannon le van los roles de tipos trastornados, porque de eso es de lo que va la segunda película de Jeff Nichols.

Los que quieran otro ejemplo más de cine catastrofista deberían buscar en otra dirección. Aquí la catástrofe se palpa, pero no deja de ser una excusa para retratar una obsesión con todas sus ramificaciones psiquiátricas sobre la mesa. Los ingredientes son los siguientes: una tormenta descomunal, una serie de pesadillas y antecedentes familiares de esquizofrenia. Lo dicho, cine apocalíptico no al uso.

Crítica: Mulholland Drive (2001, David Lynch)

Cine estadounidense, Misterio, Películas, Thriller|

Siempre ha habido directores que han sido, junto con algunas de sus películas, tan aclamados como denostados. En mayor o menor medida, el público suele añadir una reserva especial cuando uno de estos nombres polémicos estrena una película. Ha pasado con muchos, a los que se miraba con cautela por la dureza, atipia o complejidad –o extravagancia- de sus trabajos, y el nombre de David Lynch ha ido especialmente asociado a lo desconcertante.

 

‘Mulholland Drive’ –escrita y dirigida por Lynch- fue en un principio un proyecto televisivo de la ABC, que fue rechazado. Reformado para largometraje, renació dos años más tarde, después de que Lynch fuera apoyado por Alain Sardé y Canal Plus Francia. Ese año de 2001, Lynch ganó el premio al mejor director de Cannes, y una nominación de los Oscar. A pesar de ello, ‘Mulholland Drive’ no echa por tierra, ni muchísimo menos, esa fama de director difícil que atesora el de Montana. Sinopsis: un accidente de tráfico frustra un asesinato. Ella escapa. Se refugia en una casa. A la mañana siguiente, será descubierta por Betty, una joven actriz que acaba de desembarcar en Los Ángeles. Betty decide ayudar a la mujer, que no recuerda nada. En su bolso, fajos de billetes y una misteriosa llave azul. Juntas tratarán de reconstruir los hechos.

Crítica: Picnic en Hanging Rock (1975, Peter Weir)

Cine australiano, Drama, Misterio, Películas|

Peter Weir empezó a rodar en su país natal y fue uno de los hombres de la llamada ‘Australian New Wave’. La primera película que le consagró como cineasta fue ‘Picnic en Hanging Rock’, una joya del cine de misterio y sobrenatural. La severa nota del principio del film nos inquieta: “El sábado 14 de febrero de 1900, un grupo de chicas del Colegio Appleyard fueron a hacer un picnic a Hanging Rock, cerca del Monte Macedon, en el estado de Victoria. Durante la tarde, algunos miembros del grupo desaparecieron sin dejar rastro.” Así cuenta que ocurrió Joan Lindsay, la escritora de la novela homónima (1967). Según parece, los hechos que cuenta el libro nunca ocurrieron, aunque su autora siempre se negó a aclarar hasta qué punto la historia es, como ella asegura, una recreación de una desaparición verídica. Pero las dudas, la controversia, no son un obstáculo. Esta historia es grandiosa.

 

La adaptación cinematográfica de la novela es una pieza maestra. Una atmósfera de misterio sobrecogedora, que establece un lenguaje propio, de delicado lirismo, donde la belleza –de la naturaleza, de las dulces muchachas- se percibe inquietante. La narración posee desde el principio una perspectiva particular. Una voz en off nos dice que las cosas que vemos no son más que un sueño. Un sueño dentro de un sueño. La flauta de pan de Gheorghie Zamfir, las enamoradas alumnas en sus vestidos blancos, los poemas, la canción que canta Miranda mientras se peina. El ambiente de gozo y dulzura da paso, con la llegada de las chicas al campo y su decisión de partir a explorar las formaciones rocosas, a un cambio total de rumbo. Cambia la música por otra profunda, densa, llena de misterio. Como víctimas de un hechizo, las muchachas avanzan por entre las rocas, en una suerte de búsqueda espiritual que sobrecoge. El viento, la naturaleza viva, la delicadeza de los rostros de las chicas. La desaparición se ha consumado. La ambigüedad es absoluta. ¿Qué pretendían esas chicas? ¿Qué estaban buscando en ese estado como de trance? ¿Qué querían decir con sus extrañas palabras? ¿Secuestro, asesinato, suicidio, suceso paranormal?