Hermanos de sangre (miniserie HBO, 2001)

Hubo un tiempo en el que el mundo pidió

a los hombres corrientes que hiciesen cosas extraordinarias


¿Por qué combatimos? Así se titula el episodio noveno de la miniserie Hermanos de sangre, una idea producida por Spielberg y Tom Hanks, a raíz de la película Salvar al soldado Ryan. Nominada a 19 Emmy, ganó 6, además de un Globo de Oro. A lo largo de diez capítulos, se recoge la experiencia de combate de la Compañía Easy, perteneciente al 506º de Infantería Paracaidista, integrado en la  famosa 101ª División Aerotransportada.

Con un extraordinario rigor histórico, amparado por el libro de Stephen Ambrose, Band of Brothers –como se tituló la serie en EEUU-, constituye un documento de gran valor sobre las últimas batallas de la Segunda Guerra Mundial en Europa, desde el Día D, hasta el fin de la contienda. Preceden además a cada capítulo pequeños fragmentos de entrevistas con los soldados que lucharon en la compañía. ‘Hermanos de Sangre’ no es solo una serie de tiros interminables. Por encima de la infatigable lucha, de la ferocidad de la contienda, están un puñado de hombres y sus almas. Somos conscientes de su sufrimientos, de su compañerismo, de su entrega. Esto es lo que hace a ‘Hermanos de Sangre’ verdaderamente grande. Una obra maestra, una joya.

 

 

Esa es la cuestión: no solamente es su fidelidad con la Historia, o su excelente fotografía, lo que hace de esta serie una gran pieza del cine bélico. Lo principal, como se ha insinuado ya, es que el espectador termina sintiendo la misma camaradería que se respira entre los hombres del pelotón. Cada baja, cada ascenso, el final de la guerra mismo, se vive desde el sofá con palpitante intensidad, como si aquellos soldados hubieran compartido con uno mismo los gélidos pozos de tirador de Bastogne, el miedo del salto el día antes del D, el olor a sangre quemada de los bombardeos y las brillantes praderas austriacas.

Y es porque los personajes están llenos de vida, de humanidad, a pesar de la guerra. Porque se perciben su terror y su dignidad, desde los oficiales hasta el último soldado. Pero entre todo aquello, y ya casi al final, una pregunta: ¿por qué combatimos? La respuesta la dan los protagonistas de la Historia, los soldados que se jugaron el tipo, que eran profesores, contratistas, obreros fabriles, taxistas o granjeros en lugares a demasiadas millas de Europa como para que les pudiese importar. “Hermanos de sangre” fue seleccionada para el Premio Peabody por «…recrear la historia y la memoria para crear un nuevo tributo a aquellos que combatieron por preservar la libertad.»

Cuando todo terminó, y volvieron a casa después de dos años sirviendo a su país, y habiendo recorrido Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Austria, medio planeta para aquellos hombres tan normales, tan de principios, que se fundieron en la amistad y la lealtad que sólo dan las trincheras, entonces, uno de ellos, el que les supo unir y dar apoyo, su oficial, Dick Winters (interpretado por Damian Lewis, de ‘Life’), en una entrevista ya de anciano, comenta, entre lágrimas: ”Recuerdo una pregunta que mi nieto me hizo: «Abuelo, ¿fuiste tú un héroe en la guerra?». «No -contesté-, pero serví en la compañía de los héroes”.

La Compañía Easy en Eindhoven – 18 septiembre 1944

 

Les rindo mi pequeño homenaje con esta reseña, esperando que ustedes compartan sus vivencias gracias a esta emocionante serie. Aquellos hombres -esos a los que vemos en la fotografía sobre estas líneas- nunca pretendieron nada más que volver. Y en su saberse defensores de la libertad, de sus compañeros y de su nación entera, muchos de esos héroes no regresaron jamás.

‘Hermanos de Sangre’ se vuelve a emitir en televisión. El próximo martes 5 de julio, Nitro dedica su noche a ‘Hermanos de sangre’ (22.15 horas) y a su miniserie sucesora ‘The Pacific’ (23.45 horas).

 

TRAILER OFICIAL:

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