Crítica: El escritor (2010, Roman Polanski)

Con la muerte en los talones

Es inexcusable hablar sobre ‘El escritor’ (‘The Ghost Writer’, 2010), y no solo porque fuera la triunfadora de los Premios de Cine Europeo, ganando seis de las siete nominaciones, incluyendo mejor película, mejor director, mejor actor y mejor guión –lo que puede considerarse un pleno-, sino porque es, definitivamente, una de las mejores películas de 2010. Para nuestra desgracia, ‘El escritor’ no se ha llevado el Goya 2011 a la Mejor película europea, premio concedido a una película inferior, a todas luces. Veamos de qué va esta historia.

El ex-primer ministro Adam Lang (Pierce Brosnan) está escribiendo sus memorias. El escritor que le ayudaba ha sido encontrado muerto. ¿Suicidio, accidente o asesinato? Ewan McGregor interpreta a un joven escritor al que se le encarga –y él acepta- continuar el trabajo, para lo cual se desplazará a una finca en la costa norteamericana, propiedad de los editores, donde Lang se aloja con su equipo y su mujer. Poco a poco, la tensión aumenta para el escritor, sobre todo a partir del momento en que se filtran noticias sobre la implicación del ex-primer ministro en las torturas a prisioneros. Empieza a notarse el nerviosismo. El escritor encuentra unas misteriosas notas, cuidadosamente guardadas, dejadas por el colaborador fallecido. Las sospechas se adueñan de McGregor.

El trabajo de Roman Polanski es francamente impecable, quien logra crear una tensión que nada tiene que envidiar a los grandes filmes del maestro Hitchcock. La música ayuda y de qué manera, promoviendo un estado de ánimo de relativa angustia. Tenemos miedo por el escritor, a quien la intriga absorbe. Llegado a un punto, no puede hacer otra cosa distinta a seguir con el juego, buscando la verdad, deshaciendo la madeja y procurando seguir vivo, enfrentándose a ese peligro invisible pero constante, a veces más psicológico que físico.

En todos estos rasgos, ‘El escritor’ recuerda a los trabajos más célebres del suspense de todos los tiempos. La medida es buscada y encontrada; insisto en  Hitchcock, quien tenía por lema: que el espectador esté tenso, como si estuviese sentado encima de una bomba.

Para los que gusten de conspiraciones sin fin, que incluyen a políticos, agentes secretos y poderosos empresarios, ‘El escritor’ contiene grandes dosis de esta medicina. Confieso que la trama tejida por Robert Harris engancha desde el principio y cada vez más. Las sombras aparecen por todas partes, los personajes son todos enigmáticos.

En todas las secuencias está presente -muerto o vivo- el escritor  al que se le ha encargado el trabajo. Su mundo, la  gran tela de araña, es compartida con nosostros. Somos testigos de los anónimos temores que se ciernen sobre el proyecto del libro de memorias de Lang. No sabemos quién es el responsable ni cuál es la razón, pero está claro que hay un peligro.

La fotografía, a cargo de Pawel Edelman, se encarga de crear unos ambientes, perfectos para la intriga, en los que predominan los tonos grises y desvaídos. En ‘El escritor’ el cielo siempre está cubierto de nubes, plomizo.

Concluyo ya, insistiendo en la recomendación. Más allá de los premios, ‘El escritor’ es una magnífica película de misterio, que no se pierde en escenas de transición ni en asuntos dispares y que posee un pulso de eficacia total. Va directo en busca de la tensión. Las secuencias finales de la película se me antojan un broche sobresaliente para esta narración trepidante. Estupendo Polanski.

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2 Responses to Crítica: El escritor (2010, Roman Polanski)

  1. Maria dice:

    Por fin la vi, y la verdad es que me ha encantado, una película muy recomendable.

  2. reygallego85 dice:

    De mis favoritas del año junto a La Red Social (aún no he visto Toy Story 3).

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