Crítica: ‘Un asunto real’, de Nikolaj Arcel

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No es ninguna sorpresa que Dinamarca coloque alguna de sus películas entre las candidatas al Oscar al mejor filme en lengua no inglesa, como en el caso que nos ocupa. No es de extrañar, entre otras cosas, porque cuenta con un ramillete de excelentes directores -movimiento Dogma- al que se suma algún otro más espectacular como Nicholas W. Refn y, quizás, ahora Nikolaj Arcel.

El cineasta danés se maneja particularmente bien en el cine político, aquel con el que debutó con ‘El juego del rey’ y que retoma en ‘Un asunto real‘ que, con apariencia cortesana, se centra más en el gobierno de una nación y en el romance prohibido que en las baratijas de la vida de palacio. Aunque no faltan los clásicos bailes de salón ni ningún elemento que nos impida sumergirnos en el ambiente aristocrático del XVIII danés. La recreación es excelente.

Por suerte, al frente de la función aparece Mads Mikkelsen, el mejor actor nórdico de largo, que será quien ejerza de idealista con ansias de instaurar los aires de Ilustración que recorrían Europa en una Dinamarca que resistía como bastión conservador del modelo feudal. A su lado, en pantalla y amoríos, una sorprendente Alicia Vikander esposada con un Christian VII que peca de caricaturesco o, simplemente, de inverosímil, en un conjunto sólido que funciona como alegato histórico de la libertad. O de un comienzo de la misma.

Tráiler ‘Un asunto real’

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