Se trata de la tragicomedia que Francia presentó a los Oscars para el premio a mejor película en habla no inglesa y, aunque superó el primer corte -no así nuestra ‘Pa negre’- no logró colarse entre las cinco candidatas. Y es que aunque se trata de un buen filme es muy personal, tanto en la historia que narra como en las formas, y eso desconcierta por momentos. Ejemplos de ello son el narrador que luego torna en narradora, la carrera alocada por el hospital marsellés y alguna otra escena más propia del videoclip que del cine.
Por suerte, el trabajo de Valérie Donzelli, codo con codo con su marido Jérémie Elkaïn (guionistas y protagonistas, también en la vida real), posee varios puntos fuertes que hacen que olvidemos lo anterior y nos sumerjamos en una historia que destila optimismo (de ahí el título aunque éste prometía más fuerza) y cuya mejor virtud es su veracidad. Es lo que tiene la vida, que inspira este largometraje, que por desgracia ofrece las mejores historias.













