Crítica: ‘Anna Karenina’, de Joe Wright

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Una inconfundible estética teatral caracteriza esta enésima adaptación de la célebre novela homónima de León Tolstói. Una estética que embarga al espectador en un arranque pletórico, aunque chocante, de la que su director se desprende a su antojo según le conviene. Aun así, el teatro lo inunda todo y no se circunscribe al mero escenario, sino que trasciende en busca de la zona de poleas o del patio de butacas, un poco en sintonía con ese concepto del teatro envolvente del que Charlie Kaufman hacía una obsesión en ‘Synecdoche, New York’ (2008).

Keira Knightley regresa al género romántico y palaciego con la seguridad que le aportan sus trabajos previos con Joe Wright. En cierto modo, a caballo entre ambos. Imposible no comparar lo radiante que se muestra su Anna Karenina con su papel en ‘Orgullo y prejuicio’ (2005), o el dolor que siente su princesa rusa con el que le perseguía en ‘Expiación’ (2007). Y todo por amor, tema sobre el que pivota ‘Anna Karenina’ mientras da pábulo a hablar de la corte en tiempos de los zares, incluso con sus vocablos franceses, y de los postulados de la alta sociedad donde la imagen cobra vital importancia y las falsas sonrisas que tan bien borda Keira Knightley son el pan de cada día.

La historia es conocida -Anna Karenina, aristócrata en la Rusia Imperial de 1874, viaja a San Petersburgo para salvar el matrimonio de su hermano, y es en esa ciudad donde descubre el amor por el Conde Vronsky, lo que le llevará a tomar importantes decisiones en su vida- y los personajes, tras películas como ‘La edad de la inocencia’ (Martin Scorsese, 1993) o ‘Las amistades peligrosas’ (Stephen Frears, 1988), por nombrar un par de filmes gemelos de evidente calidad, son meros arquetipos que nos llevan entre decorados de cartón piedra al son de una banda sonora clásica firmada por Dario Marianelli y el texto adaptado por Tom Stoppard, Oscar por el guion de ‘Shakespeare enamorado’ (John Madden, 1998).

Con un reparto de altura eminentemente británico en el que lo ruso brilla por su ausencia con nombres como Aaron Johnson, Matthew Macfadyen, Jude Law, Emily Watson, Kelly Macdonald o la joven Alicia Vikander, vista recientemente en otra intriga palaciega en la danesa ‘Un asunto real‘ (Nikolaj Arcel, 2012), Joe Wright disfruta con sus planos secuencia que no hacen más que recordarnos aquel memorable paseo por la playa tras la silueta de James McAvoy en ‘Expiación. Más allá de la pasión’, mientras uno se pregunta cuándo llegará a su fin este drama romántico que va desinflándose a medida que pasan los minutos.

Tráiler de ‘Anna Karenina’

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Un comentario

  1. Anna 19 julio, 2013 en 11:09 - Responder

    Si te gusta el teatro, esta película te encantará

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