Se confirma el genio. El genuino director londinense pasa con nota la reválida tras su demoledor debut, ‘Hunger’. En esta nueva historia, también en busca de los límites humanos, vuelve a contar con Michael Fassbender, actor del momento, que se come la pantalla de forma contenida, lo que le hizo merecedor de la Copa Volpi en Venecia y la nominación al Globo de Oro. Sin embargo, los Oscars le han robado la merecidísima nominación por “culpa” del sexo explícito. Bien ha hecho McQueen en no recatarse un pelo pues, al fin y al cabo, no hay otra manera de reflejar la vida de un adicto al sexo. Tras ver la película, no creo que nadie cuestione la perfecta elección de Fassbender.
Si el filme pivota sobre el personaje de Fassbender, Brandon Sullivan, no hay que olvidar a su hermana en la ficción, que desmorona su vida milimétricamente planificada y plana de afectos, interpretada por Carey Mulligan, siempre con los sentimientos a flor de piel como atestiguan sus trabajos de un 2011 que no olvidará: ‘Drive’ y ‘Nunca me abandones’.













