Category Archives: Drama

Crítica: ‘Shame’, de Steve McQueen

Se confirma el genio. El genuino director londinense pasa con nota la reválida tras su demoledor debut, ‘Hunger’. En esta nueva historia, también en busca de los límites humanos, vuelve a contar con Michael Fassbender, actor del momento, que se come la pantalla de forma contenida, lo que le hizo merecedor de la Copa Volpi en Venecia y la nominación al Globo de Oro. Sin embargo, los Oscars le han robado la merecidísima nominación por “culpa” del sexo explícito. Bien ha hecho McQueen en no recatarse un pelo pues, al fin y al cabo, no hay otra manera de reflejar la vida de un adicto al sexo. Tras ver la película, no creo que nadie cuestione la perfecta elección de Fassbender.

Si el filme pivota sobre el personaje de Fassbender, Brandon Sullivan, no hay que olvidar a su hermana en la ficción, que desmorona su vida milimétricamente planificada y plana de afectos, interpretada por Carey Mulligan, siempre con los sentimientos a flor de piel como atestiguan sus trabajos de un 2011 que no olvidará: ‘Drive’ y ‘Nunca me abandones’.

Crítica: ‘War Horse’, de Steven Spielberg

Steven Spielberg está que no para. En apenas unos meses, dos títulos suyos se han paseado por nuestras salas: `Las aventuras de Tintín’, en octubre, y ‘War Horse’, ahora en febrero. Y no descansa, pues ya circulan las primeras fotos de Daniel Day-Lewis dando vida a Abraham Lincoln en el biopic que prepara el aclamado director. Bien se podría resumir el año 2011 como el del reencuentro de Spielberg con el cine familiar.

Cuando la productora Kathleen Kennedy descubrió en Londres la obra de teatro en que se basa el filme, rápidamente pensó en Steven Spielberg para llevarla a la pantalla. La decisión fue acertada, pues el cineasta demuestra que no ha perdido el tino a las historias conmovedoras dedicadas a que la familia pase un rato agradable, sin truculencias y con poderío visual. Un diseño de producción marca de la casa recrea con acierto la Primera Guerra Mundial, marco en el que cabalga el protagonista, Joey. O, más bien, uno de los catorce caballos que dan vida a este personaje, que en la novela original narra los hechos en primera persona.

Estrenos: ‘J. Edgar’, de Clint Eastwood

Clint Eastwood retrata a uno de los personajes norteamericanos más poderosos y enigmáticos del siglo pasado, John Edgar Hoover, a la sazón fundador del FBI. Interpretado por uno de los actores que más ha crecido en este siglo, Leonardo DiCaprio, ha visto cómo la Academia le escamoteaba una justa nominación a mejor actor por un papel que, entre el presente y el pasado, trata de discernir quién era realmente el atormentado y temible J.Edgar.

El veterano director californiano no acierta con la tecla, si bien el guion no es malo y se dispone a narrar una historia que da para mucho. Tras la desapercibida “Más allá de la vida”, este nuevo tropiezo nos hace temer que el mítico vaquero del poncho no pase por una buena racha, permitiéndonos aconsejarle un poco más de reposo entre título y título. Ahora bien, Clint Eastwood siempre es una garantía de un mínimo de calidad que para otros se antoja una utopía. Siendo justos, hay que reconocer que también depara buenos momentos, con escenas logradas y planos de experto cineasta. Algo que no podemos decir del desigual maquillaje que, aunque no es malo, resulta chocante en algún personaje.

Estrenos: ‘Los descendientes’, de Alexander Payne

Parafraseando a su protagonista, las tragedias en Hawaii no son menos duras pero, bajo la óptica de Alexander Payne, el drama se hace más llevadero. Un film que sigue la estela de ‘Entre copas’ -aunque aquí el trasfondo es mucho más trascendental-, administra con maestría los tiempos y suministra los toques cómicos con cuentagotas, muy lejos de la saturación a la que la industria recurre generalmente.

Es, posiblemente, la obra más redonda de su director. A ello ayuda la compleja interpretación de George Clooney, llena de matices que le hacen merecedor de los premios y nominaciones que acapara estos días. Quién habría dicho hace más de quince años que el doctor Doug Ross de ‘Urgencias’ llegaría a ser un actor de postín y, además, un reputado y sólido director. Es justo reconocer el trabajo de Clooney, que sale airoso de su encarnación en padre cornudo desconocedor de sus hijas: la niña rebelde y la adolescente, interpretada por Shailene Woodley, descubrimiento del filme.

Crítica: ‘La dama de hierro’, de Phyllida Lloyd

Viendo el trailer y conociendo que la directora tiene como antecedentes cinematográficos ‘¡Mamma mía!: la película’, no albergaba sino una pequeña esperanza de ver una buena película. ‘La dama de hierro’ no lo es. Hay muchas razones para afirmar esto, y no nos debe eclipsar la actuación de Meryl Streep ni la poderosa figura de Margaret Thatcher. Son, sin duda, dos ganchos de gran tamaño, pero al cabo estos activos se convierten casi  en lastres, dejando al espectador con cara de “lo que hubiera podido hacer alguien talentoso con estos recursos”.

Hay grandes nombres que merecen un biopic. De hecho, cada año asistimos a un buen número de estrenos de este género, aunque yo no me atrevería a llamar biopic a ‘La dama de hierro’. Si en efecto lo es, malo. Estas maneras destartaladas de contar la historia de alguien no son propias de un director serio. ‘La dama de hierro’ no pasa de ser un videoclip, recordatorio de lo que fue la vida de Thatcher y muestra cansina de cómo su demencia la ha convertido en una pobre anciana.

Crítica: ‘El estudiante’, de Santiago Mitre

Tiburones y tuercebotas

'El estudiante', película de Santiago Mitre

‘El estudiante’ fue una de las películas más reconocidas es el último Festival de Gijón. Mejor película (ex-aequo), Mejor guión y Premio del Jurado Joven. Con estos mimbres, no nos ha de extrañar cuando nos digan que esta cinta argentina es manifiestamente mejorable; no sea porque Gijón sea un desastre, sino porque los festivales de cine rara vez dan en el clavo. Hecha esta salvedad, paso a comentar la película.

Un joven llamado Roque, después de unos cuantos intentos fallidos en el mundo universitario, se matricula en algo así como Ciencias Políticas. Buenos Aires. Aquella facultad es la cuna del ‘pinchauvismo’, oiga. Alborotados estudiantes, engreídos, batalladores. El tal Roque, nuestro protagonista, va y viene. Vive la vida universitaria moderna, consistente en salir de fiesta, consumir sustancias y mantener tempestuosas relaciones sexuales. Hasta que un día conoce a Paula, una profesora militante que le introduce en el mundo de la política. La perdición de Roque será conocer a Acevedo, un ex-político que ahora ejerce el proselitismo académico. Roque se siente atraído por este mundo de enjuagues, traiciones y arribistas.

Crítica: ‘Un método peligroso’, de David Cronemberg

Gustó mucho en Venecia, pero público y crítica están enfrentados en torno al último trabajo del siempre minucioso David Cronenberg. El director canadiense disecciona el mundo del psicoanálisis sin profundizar tanto como hubiese querido, en virtud de ofrecer un producto más accesible. Para purificar aún más esta aproximación a Freud y Jung, prescinde de cualquier elemento efectista, desarrollando una narración pausada y elegante acorde al guion del propio Cronenberg.

Crítica: ‘Mal día para pescar’, de Álvaro Brechner

Mal día para pescar

“El hombre que está por salir es el mejor luchador de su generación. Campeón del mundo del peso pesado. Medalla de oro en la Spartakiada, antes de ser rescatado de las garras del comunismo. Boxeadores, luchadores, judokas, karatecas, tenistas, bailarines. Aceptamos a quien sea. ¿Dónde está el valiente dispuesto a arriesgar su vida por mil dólares?” Así comienza sus shows el Príncipe Orsini, un tipo “nacido para convencer, para crear el clima húmedo y tibio en que florece la amistad y se aceptan las esperanzas”.

‘Mal día para pescar’ es la ópera prima del uruguayo Álvaro Brechner, y realmente ha hecho un buen trabajo. La historia, nacida del cuento de Juan Carlos Onetti ‘Jacob y el otro’, es un relato soberbio. El Príncipe Orsini y el ‘Champ’ Jacob van Oppen viajando por latinoamérica. Con su cajita de música que toca ‘Lili Marlen’. Montan su suerte ‘freak show’ de la lucha aquí y allá mientras esperan recuperar su antigua estrella. Pero son viejos y desgraciados. Un toque de ‘El luchador’ de Aronofsky, ese punto de tristeza del extranjero cautivo que muestra Henry Fonda en ‘El fugitivo’ y muy mala suerte.

‘Dejad paso al mañana’, de Leo McCarey

Leo McCarey nació en 1898, murió en 1969 y ganó tres Oscar. Empezó en los años veinte con cortometrajes y trabajando con Lauren y Hardy. Luego hizo comedias con los hermanos Marx, como la famosa ‘Sopa de ganso’ y la estupenda ‘Nobleza obliga’. Y de un salto, nos hemos colocado en mitad de la década de los treinta, con un McCarey de reconocido prestigio. Entonces, en 1937 da dos campanadas. Por ‘La pícara puritana’ (una comedia romántica de las llamadas ‘screwball’, con Cary Grant) le dieron el Oscar al Mejor director. Pero ese año, McCarey había hecho una película a la que él tenía más cariño: ‘Dejad paso al mañana’.

‘Bonnie & Clyde’, de Arthur Penn

Bonnie & Clyde

‘Bonnie & Clyde’ fue la quinta película del director Arthur Penn, quizás la más famosa de todas ellas. Warren Beatty y Faye Dunaway dan vida a esta pareja de pistoleros/enamorados. De nuevo, tal vez uno de los binomios criminales más célebres y mejor reconocidos de la historia. Y sin embargo, los relatos que conocemos poseen ese aura de misterio y romanticismo. Los tiroteos, los asaltos a bancos. Su estilo febril y simpático, con un deje de Robin Hood.

Ayer estuve echando un vistazo a esta cinta de 1967. Fresca y casi agotadoramente caótica en algún momento. Brillante en su forma de ver la vida. Romántica a su manera. Yo soy más de las ‘road movies’ sosegadas. Aunque el final de ‘Bonnie & Clyde’ no deja de ser hiriente por el tratamiento que Arthur Penn hace de los personajes, me pregunto qué hubiera sido capaz de hacer con un planteamiento distinto. Menos diversión y más amor roto, quiero decir. Ese aroma a ‘nouvelle vague’ de las primeras escenas. Me viene a la mente, como elemento a comparar, la magnífica ‘Highway 29′ de Bruce Springsteen: