Crítica: Dos en la carretera (1967, Stanley Donen)

Dos cabalgan juntos

Recuerdo haber visto ‘Lío en Río’ (Stanley Donen, 1984) y haber pensado que esa comedia tenía algo de Woody Allen. Aquel Michael Caine abrumado por la locuacidad amorosa de la joven hija de su amigo, el ambiente festivo, los enredos. Me sirve esta tonta referencia para dar forma a la reseña de ‘Dos en la carretera’, una película que aborda de manera simpar los duros conflictos que plantea el matrimonio –o las relaciones de pareja, simplemente- a partir de la reconstrucción de la historia de dos jóvenes. Woody Allen ha hecho muchas películas interrogándose sobre este tema. En un tono menos terrible, más alegre, Stanley Donen explora el mismo camino en esta oportunidad.

 

Entre una road-movie y una comedia de romántica, ‘Dos en la carretera’ es fresca y divertida. Ella es Audrey Hepburn. Él, Albert Finney. Ese par de jovencitos se conocieron y se amaron, se casaron y fueron felices unos años. Pero las cadenas del matrimonio, siempre pesadas, arrastradas sobre la tierra hacen surcos y eso se nota con el paso del tiempo.

 

Pese a la originalidad del planteamiento narrativo, que establece una serie de flash-back que se superponen, con espléndidas transiciones temporales, y por mucho que las escenas de la pareja rebosen humor e ingenio, el conjunto me temo que resulta un tanto abigarrado y el espectador terminará por notar cómo los minutos pesan (igual es el efecto buscado, para que notemos esa carga de la institución matrimonial).

 

Por momentos lírica, siempre vitalista. El viaje perpetuo, las aventuras de los enamorados, las apariciones de niños, la naturaleza y la velocidad, son elementos que juegan un papel de gran importancia, aportando significado a los diferentes momentos de la relación.

 

Destacar el paso de la natural y joven Audrey a la amargada y desentendida mujer. El juego con los peinados de ella resulta impecable en este aspecto. Muy acertado. También lo es el uso del pasaporte, que el marido siempre escabulle. Además de dar cohesión a la narración, tiene desde mi punto de vista un valor añadido. Él no sabe lo que quiere, y ella le manifiesta su amor abriendo camino y dando luz verde a las decisiones que el marido toma (los viajes de negocios, etc.). Más allá de callar, la esposa devuelve siempre el pasaporte al marido.

 

Como decía al inicio, Woody Allen ha aludido a menudo al tema de las dificultades consecuentes al matrimonio. Sin embargo este ‘Dos en la carretera’, al ser menos singular, es compatible con lecturas más inmediatas y más amplias. Existe más vigor en los buenos momentos de la pareja y menos desdén en los malos. El compromiso y las ganas de vivir están presentes de un modo más marcado que en muchas de las películas de Allen.

 

Dejando de lado este embrollo de comparaciones, quédense con lo primordial. Si alguna tarde tienen libre y quieren echar un vistazo a las relaciones de parejas, divertirse, reflexionar y disfrutar con la siempre bella Audrey, ‘Dos en la carretera’ puede ser una opción acertada.

Un comentario

  1. reygallego85 23 abril, 2011 en 3:08 - Responder

    Aprovechando tu «tonta referencia», ¿para cuándo las reseñas de esa gran tarde con El Manantial, The Warriors y Lío en Río? ¡Hay que hacerlo más a menudo!

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