‘Distrito Quinto’: la película que copió Tarantino

Admito que dicho de un modo tan contundente, el titular es casi amarillista. Desde luego, ignoro si el director de ‘Reservoir Dogs’ conocía de antemano esta película española del año 1957. Vaya usted a saber si el glotón cinematográfico de Tarantino tuvo esta cinta entre sus manos en algún momento. Lo que es cierto es que Tarantino consiguió meter a ‘Reservoir Dogs’ en la historia y ahora cualquier película de atracos que salen mal, o de cacos que esperan la llegada del que tiene la pasta, debe ser referidas inmediatamente al film de Tarantino.

Hubo un barcelonés grandón y con muy malas pulgas llamado Julio Coll. A este director y guionista le gustaba el género policíaco. Suyos son títulos tan unívocos como ‘Un vaso de whisky’, ‘Ensayo general para la muerte’, ‘Comando de asesinos’ o ‘Persecución hasta Valencia’ (película para la que contó con «el cardenal» de Otto Preminger, Tom Tryon). Él escribió, dirigió y produjo ‘Distrito Quinto’, una película en la que un grupo de delicuentes esperan impacientes, refugiados en una casa, a que llegue el compinche que lleva el dinero. No sé si Julio Coll le comentó alguna vez a alguien su impresión después de haber visto ‘Reservoir Dogs’, pero de hecho Coll murió sólo unos meses después de tal película se estrenara en nuestro país.

‘Distrito Quinto’ es una más que interesante cinta. Cuenta con las actuaciones de dos pesos pesados del cine español, Alberto Closas y Arturo Fernández. Lo dicho: un atraco, un grupo de cacos. Un piso, un refugio. Allí transcurre toda la acción de la película. Bajo presupuesto pero resultados óptimos. Ambierte teatral (‘Distrito Quinto’ se basa en una obra de Josep Maria Espinàs). Los compañeros se ponen nerviosos. Es comprensible: quien se guardó el dinero no aparece. Lo más probable es que haya tenido que dar un rodeo en la huida. O tal vez haya sido apresado. Eso es grave, porque no habría dinero y podría confesar. Alguno se pone en lo peor: ¿y si ha escapado con el botín, dejándoles en la estacada? No, no creo, me fío de él. Ah, pues yo no estoy tan seguro, si yo te contara.

Poco a poco, las explicaciones se terminan. Sencillamente no hay más. Los socios empiezan a hablar del ausente. Parece que todos tienen algo que reprocharle. La película se adentra, a través de flash-backs, en las relaciones del hombre por llegar con el resto, con los que aguardan. La psicología de este ejercicio está a la altura de los maestros del cine de suspense.

Pese a que todo transurre allí dentro, en la casa-refugio, la película tiene ritmo. Por muy española  y muy en blanco y negro que sea, ‘Distrito Quinto’ aguanta el tipo. En verdad, merece la pena acercarse a los problemas de este grupo de personas, reconvertidas en atracadores y cómplices. Perdidas ahora, engañadas quizás. Demasiadas emociones enredadas, demasiada tensión.

Me agrada enormemente poder hablar en ‘Vivir el Cine’ de esta pequeña y desconocida película. Nuestro cine -aunque haya que ir atrás unas décadas- ha hecho cosas muy interesantes con poco dinero; a base de tesón, solemnes interpretaciones y muchísimo trabajo. No está de más rebuscar de vez en cuando. En el cine, pocas cosas hay que no se hayan hecho. Alguna de esas cosas ha salido de España, aunque sean los tarantinos quienes se lleven la fama -y los dólares-.

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