Crítica: Cuna de héroes (1955, John Ford)

Medalla de Honor


Ford se cuela en West Point para ofrecernos una inteligente y emotiva película, de temática recurrente en la filmografía del maestro: la vida militar y los deberes impuestos por la comunidad. ‘Cuna de héroes’ (‘The Long Gray Line’) es además un cuidado alegato antibelicista: Marty Maher, un inmigrante irlandés, ha gastado su vida instruyendo a jóvenes para ir a la guerra. Este es su drama: mientras ve cómo la vida pasa para él, sólo encuentra consuelo en convertirse en el falso padre de los nuevos cadetes, que siguen desfilando. A pesar de haber formado a grandes militares, como al general Eisenhower (interpretado por Harry Carey Jr.), más de una vez querrá renunciar, coger a su esposa y buscar otra vida. Pero el deber le ata. Al final, todos los personajes de esta película desean permanecer unidos a West Point, seguros detrás de sus muros y su tradición.

Basada en la autobiografía de Marty Maher, Bringing Up The Brass: My 55 Years at West Point, es la primera película que Ford rodó en Cinemascope. Tiene en su haber dos brillantes interpretaciones, la de Tyrone Power (Marty) y la de Maureen O’Hara (su mujer). Ambos forman un amoroso matrimonio y las escenas en que están juntos son todo calidez y empatía, una muestra de la delicadeza que Ford poseía debajo de su apariencia árida y desagradable.

‘Cuna de héroes’ está contada en un gran flashback y desde el punto de vista de Marty. Por eso sólo vemos lo que él ve; percibimos lo que él percibe. Así, Ford consigue que nos sintamos arrastrados por los mismos sentimientos del protagonista. Los personajes secundarios –su mujer Mary, su padre, los cadetes más cercanos, su jefe el oficial Koehler (Ward Bond)- , forjados a conciencia, actúan como espejos en los que vemos contrastada la vida interior de Marty. Son ellos los que le comprometen con la academia, y los que al mismo tiempo le fuerzan a un segundo plano en todo. Marty es el ayudante, el instructor, el marido, el hijo,  pero nunca es el protagonista.

John Ford demuestra su maestría de nuevo. ‘Cuna de héroes’ es un relato cargado de emociones, de humor y camaradería. Realmente se disfruta esta historia. Como siempre en la obra de Ford, uno se integra en ese modo de vivir como si fuera uno más de una comunidad que resulta cercana y propia.

Me gustaría destacar el notable uso de la fotografía. Primero, nos ayuda a identificar lo que Marty siente en los momentos cruciales de la película, con luz o sombra, de una manera estudiada. Segundo, consigue que la mayor parte del tiempo los encuadres estén llenos de azul y dorado, los colores de la Medalla de Honor, la máxima condecoración de los Estados Unidos. O sea, una cinta de seda y una estrella de oro. Este objeto interpela al espectador toda la película: ¿tiene sentido esa vida? La respuesta parece ser otra pregunta: ¿puedo elegir empezar otra distinta? Al igual que en ‘La legión invencible’ (Wayne luce la condecoración al despedirse de sus hombres), la Medalla de Honor nos habla del deber como algo que encierra a los personajes, ligándolos por siempre al ejército. Algo elegido por ellos en un principio y que ahora es la única vida posible para unos hombres singulares. Marty va sintiendo poco a poco que no puede hacer otra cosa que dedicar su vida al sistema militar. Son “soldados profesionales”, como dice el propio Marty. Todo lo que hay en su corazón se lo debe a West Point. No puede deshacerse de ello.

Ese gran drama que he intentando dibujar, servido en bandeja por el genio de Ford. Nada menos. Para mí, ‘Cuna de héroes’ es una auténtica joya por su sencillez, su calidad y su calidez.

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3 Responses to Crítica: Cuna de héroes (1955, John Ford)

  1. Pablo Etchevehere dice:

    Creo que el comentario cinematográfico sobre Cuna de Héroes es muy acertado. Solo quiero agregar algo que dice todo el tiempo la película y que sin embargo no está mencionado en el comentario. Posiblemente en 1955 luego de la Guerra ed Corea, la profesión militar en los Estados Unidos entró en un momentáneo declive. La juventud norteamericana comenzó a ver otras oportunidades que las Fuerzas Armadas e incluso con el lanzamiento del Rock otra forma de vivir (recuerden Rebelde sin causa). Los políticos norteamericanos pensaron que West Point gastaba mucho. Había que limitarla o cerrarla y acoplar el perfeccionbamiento de los oficiales del Ejército a otras estructuras militares. Allí cobra fuerza la defensa de West Point hecha por Ford mediante las palabras de Marty Maher dichas a un emplemático congresista que cuestionaba a la “arcaica academia”: West Point es la cuna de héroes que se preparan para llevar y conducir en el combate al resto de los héroes norte americanos” Ese es el mensaje de la Película. Esta tuvo tal difución que miles de muchachos norteamericanos se presentaron en 1956 para entrar a la Académia. Y West Point sigue allí actualmente como siempre cumpliendo su tarea “formar desde la cuna militar los héroes de lso Estados Unidos de América.-

  2. Pablo Etchevehere dice:

    Creo que el comentario cinematográfico sobre Cuna de Héroes es muy acertado. Solo quiero agregar algo que dice todo el tiempo la película y que sin embargo no está mencionado en el comentario. Posiblemente en 1955 luego de la Guerra ed Corea, la profesión militar en los Estados Unidos entró en un momentáneo declive. La juventud norteamericana comenzó a ver otras oportunidades que las Fuerzas Armadas e incluso con el lanzamiento del Rock otra forma de vivir (recuerden Rebelde sin causa). Los políticos norteamericanos pensaron que West Point gastaba mucho. Había que limitarla o cerrarla y acoplar el perfeccionamiento de los oficiales del Ejército a otras estructuras militares. Allí cobra fuerza la defensa de West Point hecha por Ford mediante las palabras de Marty Maher dichas a un emplemático congresista que cuestionaba a la “arcaica academia”: West Point es la cuna de héroes que se preparan para llevar y conducir en el combate al resto de los héroes norte americanos” Ese es el mensaje de la Película. Esta tuvo tal difución que miles de muchachos norteamericanos se presentaron en 1956 para entrar a la Académia. Y West Point sigue allí actualmente como siempre cumpliendo su tarea “formar desde la cuna militar los héroes de los Estados Unidos de América.-

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