Crítica: ‘The Yellow Sea’, de Na Hong-jin

Es inevitable comparar lo nuevo de Na Hong-jin con su excelente opera prima, ‘The Chaser’, y quizás eso sea un error. Pues aunque en ‘The Yellow Sea’ podemos apreciar muchos aspectos comunes con su predecesora, también son palpables las diferencias. La primera, muy evidente casi desde el inicio, es que se trata de un thriller sin la atmósfera opresiva que envolvía la acción del proxeneta que trataba de dar caza a un sádico asesino de prostitutas. En ‘The Yellow Sea’, su director ha tratado de hacer algo distinto, y no todo funciona.

En dos horas y media de metraje hay tiempo para todo, para lo bueno -que es mucho- y lo malo. Influido por el cine oriental de acción, así como por el cine comercial americano, Hong-jin abandona el realismo descarnado en las escenas más movidas. Así podemos ver persecuciones imposibles o accidentes múltiples con explosión incluida. A eso hay que añadir el tono paródico de ciertas escenas en las que ridiculiza a la policía surcoreana que desentona con el conjunto.

Por suerte todo eso sólo ocurre a mitad de la película. El inicio y el final se asemejan mucho más a su anterior trabajo. Aquí tampoco renuncia a la sangre ni a las escenas violentas y explícitas. En esta ocasión, el arma fetiche es un hacha con mango corto, además del sinfín de cuchillos de cocina y algún hueso contundente. En definitiva, carne de remake que no llega a la altura de ‘The Chaser’, con la que no resiste la comparación, pero nos hace desear ver más de este prometedor cineasta.

Trailer de ‘The Yellow Sea’

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