Crítica: ‘Salvajes’, de Oliver Stone

Oliver Stone se lo ha tenido que pasar fenomenal durante el rodaje de su última película. Con ella volvía a sus orígenes, cuando firmaba el guion de ‘Scarface: El precio del poder’, a la que ‘Salvajes’ recuerda a ratos cuando confluyen algún tema musical similar a los del filme de Brian de Palma y el exceso. A estas alturas, no vamos a pedirle al controvertido director neoyorquino un poco de contención. Si hasta quería utilizar marihuana real…

Basado en la novela homónima de Don Winslow, maestro del noir contemporáneo de narcotraficantes y mafiosos, de la que capta su esencia -vertiginosa, brutal, cómica- y a la que dedica un guiño al final, pues no todo es tan fiel, aunque lo intenta, al escrito original. De ahí que Uma Thurman se haya quedado en la sala de montaje o que sea la voz de Blake Lively la que conduzca un relato que comienza en la paradisíaca Laguna Beach para cruzarse con un cártel, y sus sicarios, sin escrúpulos.

Otro punto en el que se desvía de la novela es en el de los personajes de Salma Hayek, impecable, con suficientes minutos y, sobre todo, presencia, y de John Travolta, cuya elección se justifica gracias a una notoria variación de la novela que no desentona en el conjunto. Taylor Kitsch y Aaron Johnson hacen lo que pueden pero apenas lucen, todo lo contrario que el auténtico malvado de esta película, Benicio del Toro, despiadado sicario del Cártel de Baja.

Tráiler ‘Salvajes’

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