Crítica: ‘La Duda’, de John Patrick Shanley

De esta película se puede hablar largo y tendido. Hay cientos de detalles en los que pararse. ‘La Duda’ es todo un misterio, un problema enredado de miradas confesoras y otras recelosas. A partir de ahí surge la duda. John Patrick Shanley, ganador del premio Pulizter por la obra de teatro en que se basa la película, busca con su trabajo de dirección contenido y cuidadoso ir construyendo un andamiaje que nos eleva tan alto que seremos incapaces de reconocer la verdad.

‘La Duda’ no es una tela de araña. No es ese tipo de película. Más bien es como el cuento del guisante debajo del colchón: la verdad queda amortiguada por el grueso (y hermoso) tapiz de impresiones, sentimientos y signos que, a fuerza de querer ver, tal vez sean falsos.

Merece la pena reseñar esta película. Tal vez se pueda decir que su director no es el más talentoso del gremio y que otro más artista hubiera logrado sacarle más jugo. Lo que es innegable es el maravilloso trabajo actoral. Repasemos brevemente –y que sirva de sinopsis- las habilidosas intrepretaciones.

El padre Flynn es encarnado por Philip Seymour Hoffman. Este sacerdote afable, amigo de los muchachos del colegio, será el punto de mira de las acusaciones. Abusos. Hoffman permanece magistralmente oculto en la más absoluta incertidumbre. ¿Es culpable o inocente? ¿Quién sabe descifrar su rostro y sus actos?

Al cargo de la institución educativa está la hermana Beauvier: Meryl Streep. Soberbia, of course. Su mirada desconfiada sabe culpable al padre. ¿Pero le acusa con razón? ¿No estará buscando algún tipo de venganza personal? Quizás sea culpable a pesar de todo.

El tercer eslabón de esta fuerte cadena de actores es la deliciosa Amy Adams, que interpreta a la hermana James, una joven maestra que, preocupada por la actitud de uno de los chicos, acude a la directora con una sospecha. Su corazón es bondadoso, su mirada limpia. ¿Ingenua, quizás? ¿Cobarde, por no querer ver lo obvio?

‘La Duda’ es una película sólida, de construcción sencilla pero cargada de elementos de juicio y búsqueda. Interesantísima propuesta sobre la justicia humana, las dudas de fe, la debilidad. Merece la pena.

3 Comentarios

  1. Ramón Lozano 1 mayo, 2012 en 0:18 - Responder

    Yo también creo que otro director habría hecho de esta un peliculón. Está bien, pero demasiado fría, aséptica, probablemente de manera intencionada. Los actores, lo mejor. Y el argumento, simple pero efectivo.

  2. Susana 31 diciembre, 2013 en 4:42 - Responder

    Atención SPOILER: Pues acabo de ver esta película y me ha parecido muy interesante, puesto que me ha hecho dudar en muchos aspectos, pero creo que el padre confiesa al principio de la película!!! Si os fijáis en el sermón inicial, cuando habla de la soledad, fijaros en que la cámara viaja por los asistentes, y vuelve al cura cuando dice: ‘Nadie sabe que he obrado mal’. Así que nos despejan la duda desde el principio sin que nos demos cuenta, para luego volvernos a crear la misma duda… muy interesante. En cuanto a las dudas finales de la hermana encarnada por Meryl Streep, creo que son dudas de fe, probablemente en la institución de la Iglesia, al ver cómo este hombre sale impune.
    FIN SPOILER******************************************************

    Me ha parecido una buena película, cierto que la he visto sin pretensiones, pero la sobriedad te atrapa en una atmósfera fría que refleja el carácter de la hermana superiora, atmósfera que se va cargando con bombillas rotas, tormentas, y algunos comentarios un tanto sorprendentes.

  3. Abby 31 marzo, 2014 en 0:56 - Responder

    Opino lo mismo que Susana, desde el inicio de la película se ven muchas cosas, y al final de la pelí, Meryl aprieta la cruz y confiesa tener dudas, pero sólo porque el sacerdote en lugar de castigarlo es ascendido… la mayoría de la gente piensa que es porque ella duda de si lo acuso con fundamentos o no y no es así, sus dudas son de fe, en la Iglesia como tal.

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