Crítica: ‘La dama de hierro’, de Phyllida Lloyd

Viendo el trailer y conociendo que la directora tiene como antecedentes cinematográficos ‘¡Mamma mía!: la película’, no albergaba sino una pequeña esperanza de ver una buena película. ‘La dama de hierro’ no lo es. Hay muchas razones para afirmar esto, y no nos debe eclipsar la actuación de Meryl Streep ni la poderosa figura de Margaret Thatcher. Son, sin duda, dos ganchos de gran tamaño, pero al cabo estos activos se convierten casi  en lastres, dejando al espectador con cara de «lo que hubiera podido hacer alguien talentoso con estos recursos».

Hay grandes nombres que merecen un biopic. De hecho, cada año asistimos a un buen número de estrenos de este género, aunque yo no me atrevería a llamar biopic a ‘La dama de hierro’. Si en efecto lo es, malo. Estas maneras destartaladas de contar la historia de alguien no son propias de un director serio. ‘La dama de hierro’ no pasa de ser un videoclip, recordatorio de lo que fue la vida de Thatcher y muestra cansina de cómo su demencia la ha convertido en una pobre anciana.

¿Dónde queda la emoción? ¿Acaso la vida de Margaret Thatcher no es lo suficientemente atractiva? Hay grandes pasajes de su biografía que se ventilan con un rápido y equivocado estilo. El errado guión desconoce las reglas narrativas. Los continuos parones perjudican enormemente al ritmo. Por otro lado, quiero que la vida del personajes retratado me emocione y me haga sentir ganas de emular su figura. O al contrario, sentirme desconcertado, zaherido por una personalidad terrible. Pero quedarse a media luz es un fiasco intolerable.

Es por esto que me animo a criticar la sonoridad que ha tenido la interpretación de Meryl Streep. ¿Debe darse tanto valor a la mera técnica teatral? Porque el personaje creado por la directora de ‘La dama de hierro’ no es en absoluto brillante. Lo diré con otras palabras: la Streep borda una caracterización, pero el papel que ha recibido es flojo. ‘La dama de hierro’ no es la parodia que fue ‘W’ de Oliver Stone, pero queda muy lejos de un tratamiento correcto de una gran figura pública, como la hecha por Tom Hooper en ‘John Adams’.

Para terminar, me hago eco de una apreciación hecha mi acompañante en la sala de cine: Dennis Thatcher es todo un personaje. Merece una película él solo. Conclusión: ‘La dama de hierro’ flojea, aunque entretiene y permite un acercamiento a una figura tan notable como Margaret Thatcher.

Trailer de ‘La dama de hierro’

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