Crítica: Caravana de paz (1950, John Ford)

El camino hacia el oeste

Fotograma de la película 'Caravana de paz', de John Ford

Orson Welles, preguntado por sus influencias, dijo una vez: «Me gustan los antiguos maestros, y con esto quiero decir: John Ford, John Ford y John Ford». El realizador de ‘Ciudadano Kane’ vio cuarenta veces ‘La diligencia’ de Ford -a quien llamaba poeta- antes de comenzar el proyecto que le haría célebre (y que perdió en los Oscar precisamente ante una película de Ford, ‘¡Qué verde era mi valle!’ ). La reseña que traigo hoy pertenece a una de esas obras maestras fordianas que enamoran a primera vista; no hace falta que seas Orson Welles para reconocer en Ford a un cineasta maravilloso, de lo más grande que han dado los tiempos.

Producida por Argosy Pictures, la compañía del propio Ford, ‘Caravana de paz’ (‘Wagon Master’) es uno de los trabajos más personales del maestro, que fue también productor ejecutivo y guionista de esta historia (en los créditos aparecen como escritores Frank Nugent y Patrick Ford, pero el director hizo suyo el guión, introduciendo “cortes brutales”, tal y como reconociera Nugent). En su sencillez es una obra de arte, un verdadero deleite para el espectador. La historia no puede ser más humilde: un grupo de mormones, guiados por dos jóvenes ganaderos de caballos, forman una caravana en busca de tierras al oeste. Todo es característicamente fordiano: la idea de comunidad, los vastos espacios abiertos, las grandes dosis de humor, el tono magnífico, casi bíblico y una belleza tremenda a la hora de mostrar las relaciones humanas.

Los paisajes vacíos, de hermosura única, se llenan con las familias que viajan en la caravana. Expulsados de aquí y de allá (F.1: el vallado delimita la civilización, dejando a la izquierda del campo la inmensidad de la llanura y las montañas), la comunidad mormona, liderada por Wiggs (Ward Bond), se dispone al viaje hacia el oeste. Es, como dice Wiggs, la tierra prometida que el Señor ha reservado a su pueblo, para que la aren y la cultiven. La religión se mezcla con la necesidad. Los mormones tienen valor y fe, pero necesitan de su propio Moisés para que guíe sus pasos por el desierto. Sus plegarias serán escuchadas, y dos amigos, comerciantes de caballos, Travis y Sandy (Ben Johnson y Harry Carey, Jr.) dejan sus planes y aceptan la oferta de Wiggs, mientras entonan juntos una canción (“Dejé a mi chica en la vieja Virginia, y me uní a la caravana”). En el camino se encontrarán con una carreta y los tres componentes de un espectáculo (en realidad, timadores y prostitutas). También ellos son bienvenidos. Pero la caravana se verá amenazada por la aparición de los Cleggs, la banda de sádicos forajidos cuyas brutales acciones dan inicio a ‘Caravana de paz’.

Para todos los que se incorporan a ella, la caravana es una oportunidad. Cada uno según sus necesidades: el Dr. Hall y sus chicas son salvados de la deshidratación (el desierto es una metáfora de la perdición de sus almas); los Cleggs tratarán de escapar de la justicia marchando junto a los mormones; Sandy y Travis encuentran una ocasión para el amor. Al mismo tiempo, todos tendrán que hacer sacrificios por la comunidad, que impone sus propias normas (no bañarse, no afeitarse, no recurrir a la violencia).

Es maravilloso el uso que de la música hace John Ford. La película adquiere un ambiente épico gracias a los temas vocales interpretados por The Sons of the Pioneers, que nos anuncian la grandiosa hazaña de la caravana, rodando y rodando hacia el oeste. ‘Red River Valley’ adorna los encuentros amorosos entre Travis y Denver, y ‘Shall We Gather at the River’ suena cuando la caravana vence los últimos obstáculos hacia esa tierra prometida. Pero lo que es especialmente hermoso es cómo Ford utiliza el baile para reforzar el concepto de comunidad. Como en el baile de ‘Fort Apache’, aquellos que danzan al ritmo de la música (y del tambor que toca Francis Ford en ‘Caravana de paz’) se comprometen con un mismo destino. Por tres veces, después de vencer tres peligros, se repite este ritual.

Aunque puede pasar desapercibida entre las películas más famosas de John Ford, ‘Caravana de paz’ es una maravilla del cine a todas luces. Quizá no tenga el poderío de otros westerns fordianos como ‘Centauros’, o ‘Liberty Valance’, pero sí posee una naturalidad y una pureza envidiable. Viendo ‘Caravana de paz’ uno puede justificar su debilidad por John Ford.

2 Comentarios

  1. […] entre las que destacan verdaderas joyas como ‘Fort Apache’, ‘La legión invencible’, ‘Caravana de paz’, ‘El hombre tranquilo’, ‘Cuna de héroes’ y, sobre todo, ‘Centauros del desierto’. Y la […]

  2. ramón moreno palau 27 abril, 2014 en 21:30 - Responder

    Ayer tuvo ocasión de disfrutar de esta magnifica pelicula del maestro Ford ,no de las mas conocidas ni reputadas.pero como yo siempre digo un Ford es un Ford aunque sea menor,aqui se nos presenta a una caravana de mormones,gente piadosa y estricta que deciden emprender viaje por los peligrosos desiertos llanuras,bosques y rios del centrooeste de los ESTADOS UNIDOS camino del estado de UTAH,el paraiso que dios les haprometido en la tierra,a esta caravana se unen dos viejos amigos,dos «tratantes de caballos»-BEN JOHNNSSON Y HARRY CAREY JR-dos extraordinarios secundarios del viejo buen cine de holywood de toda la vida que rara vez ascendierón a ser protagonistas,tenemos como guia de los mormones al inolvidable Ward Bond,casi imprescindible en el cine de FORD y amigo intimo de este-como John Wayne o Harry Carey sr,padre del coprotagonista de la pelicula-la magnifica fotografia en blanco y negro de Bert Glennon y el guión de Patrick ford y Frank Nuggent,la pelicula discurre en casi todo su metraje como un relato tranquilo,centrado en las relacciones que se establecen entre los miembros de la caravana,hay bastante sentido del humor y respeto por la religión y ese sentimiento mistico impregna todo el film,los dos guias de la caravana son mas bien escepticos y no comulgan religiosamente ni con los mormones ni al parecer con nada parecido a una religión,son los tipicos trotamundos que van de un lado a otro y que se divierten en las tabernas de los pueblos ingiriendo grandes cantidades de cerveza o whysky-pese a que al principio del film,Ben johnnson les pregunta si son bebedores y ellos responden que poco-a partir del encuentro con el pintoresco doctor y las dos mujeres que le acompañan-una de ellas,la bellisima Joanne Dru,que en el momento del encuentro esta borracha como una cuba al igual que el doctor y la otra mujer,mucho mas madura-nuestro protagonista se siente fuertemente atraido por esta mujer,aquella rutinaria caravana parece adquirir nuevos alicientes,hay un encuentro con los navajos-cuyo cabecilla califica a los rostros palidos de «grandes ladrones» y a los mormones de «pequeños ladrones ,todo un elogio-encuentro que termina en una fiesta en el poblando indio,bailando en corro alrededor de una hoguera,una monotoma y jocosa danza tribal,previamente la caravana ha acogido a 5 individuos pertenecientes al clan Clegg,que dicen estar de caza por el territorio y en realidad estan buscados por la ley,el ingrediente dramatico del film viene proporcionado por el encuen tro de los pacificos colonos mormones con este grupo de maleantes,en toda la pelicula solo existe el tiroteo final,puede que sea una pelicula que a los amantes del wenstern violento o con mucha acción les decepcione,pero a si era el cine del maestro Ford,su mirada sobre sus personajes pesaba mas que la acción o la violencia

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