Programa doble: ‘Verbo’ y ‘Eva’

Hoy dedicamos un tiempo a dos películas españolas que se estrenaron con apenas una semana de diferencia. Además, ambas entroncan en diversos aspectos como el abandono de los géneros clásicos del cine español o el debut de sus respectivos directores. Tanto Eduardo Chapero-Jackson como Kike Maíllo son dos reputados cortometrajistas que lograron reunir un buen reparto con el que dar el salto al largo y poder presumir de haberlo hecho con éxito. Ahora bien, así como el barcelonés (Maíllo) ha recibido los parabienes de los premios y nominaciones, el madrileño (Chapero-Jackson) ha sufrido la incomprensión de su obra por parte de numerosos espectadores. No obstante, puestos a elegir, me quedo con ‘Verbo’.


VERBO (Eduardo Chapero-Jackson, 2011)

Verbo’, de Eduardo Chapero-Jackson, retoma la temática de uno de sus más famosos cortometrajes, ‘Contracuerpo’, en el que nos hablaba de la necesidad de sentirse a gusto con nuestra propia imagen. No es muy diferente de lo que siente la debutante Alba García, cuya “vida no rima”. Chapero-Jackson afronta el reto de mostrarnos la adolescencia del siglo XXI y aprovecha todos los recursos que tiene a su alcance obteniendo un sofisticado collage de música hip-hop, arte urbano (grafitis) y estética manga que recrean un submundo, casi una contracultura, con mensaje optimista que podría hacer las delicias de los adolescentes actuales que se plantean lo que muchos a esa edad: ¿qué hago aquí?

La timidez de la protagonista, su vergüenza a hablar en público, su incapacidad de expresar sus sentimientos son rasgos característicos de esta etapa. Todo ello aderezado con una sensación de abandono en medio de un mundo vacío, en continua búsqueda de algo por lo que luchar. Aquí la belleza. Y como marco de una realidad tan desangelada, la macrociudad que ideó Francisco González, “el Pocero”, en Seseña. Película demasiado oriental -hay guiño consciente a ello- para los espectadores españoles; de culto al instante, con las puertas que ello abre y cierra.


EVA (Kike Maíllo, 2011)

Por otro lado, ‘Eva’, de Kike Maíllo, ha tenido una carrera comercial algo más decente pero, sobre todo, un amplio reconocimiento de críticos y académicos. Se alzó con tres Goya de doce a que aspiraba y puede presumir de haber descubierto otro talento precoz, Claudia Vega, sin opciones a premios por ocurrencia de la Academia del Cine Español. El proyecto de 5 millones de euros promovido por la productora de la ESCAC luce a rabiar merced a unos fantásticos efectos especiales, así como una localización acertadísima que ubica el filme en un paraje permanentemente nevado e impersonal que resulta ser Suiza y, en ocasiones, Panticosa. Al igual que Julio Medem tuvo que buscar la nieve fuera de España para filmar una parte sustancial de su obra maestra ‘Los amantes del Círculo Polar’, Kike Maíllo no ha tenido ningún reparo en seguir esos pasos.

Contrasta la frialdad del marco con lo emotivo del mensaje. Eso es un acierto, sin duda, pues esta historia bienintencionada de robots resultaría empalagosa en un escenario más cálido. Sin embargo, le cuesta bastante arrancar. Eso da que pensar, así como que entre tanto actor reputado (Daniel Bruhl, Lluís Homar, Alberto Amman o Marta Etura) sea la joven Claudia Vega quien se coma las escenas con su simpática resolución rayana en la insolencia. Y es que las buenas maneras de su director están por todos lados, pero la historia es escasa y poco novedosa si miramos más allá del cine patrio. En cualquier caso, queremos más de Chapero-Jackson y Maíllo.

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