Cine coreano

Crítica: ‘Nameless Gangster’, de Jong-bin Yun

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El cine surcoreano penetra poco a poco en nuestras salas. Para ello se ha reinventado. ¿Cómo? Copiando los géneros que funcionan en occidente y dotándolos de esencia propia, de modo que un gánster de Busán nos recuerde a los más genuinos mafiosos neoyorquinos pero nos sea imposible evadirnos de su carácter oriental. Otra cosa es que seamos capaces de distinguir este cine del que lleva años haciéndose, con más o menos acierto, en Hong Kong. Quizás la diferencia sea que ‘Nameless Gangster’, por ponerlo de ejemplo, sea un título de gánsteres menos caótico, menos acelerado, que sus hermanos de la antigua colonia inglesa.

Pocas novedades aporta al género este trabajo de marcado cariz oriental para el gusto de occidente, a pesar de que sus personajes se muestran bastante duchos en el manejo del bate de béisbol metálico, aunque no nos brinden una escena tan descarnada y ejemplar como la que se ve en ‘Casino’. Eso sí, no será por no intentarlo. Incluso se aprecian paralelismos con los mafiosos bufones interpretados por Joe Pesci en las películas de Scorsese.

Crítica: ‘The Yellow Sea’, de Na Hong-jin

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Es inevitable comparar lo nuevo de Na Hong-jin con su excelente opera prima, ‘The Chaser’, y quizás eso sea un error. Pues aunque en ‘The Yellow Sea’ podemos apreciar muchos aspectos comunes con su predecesora, también son palpables las diferencias. La primera, muy evidente casi desde el inicio, es que se trata de un thriller sin la atmósfera opresiva que envolvía la acción del proxeneta que trataba de dar caza a un sádico asesino de prostitutas. En ‘The Yellow Sea’, su director ha tratado de hacer algo distinto, y no todo funciona.

En dos horas y media de metraje hay tiempo para todo, para lo bueno -que es mucho- y lo malo. Influido por el cine oriental de acción, así como por el cine comercial americano, Hong-jin abandona el realismo descarnado en las escenas más movidas. Así podemos ver persecuciones imposibles o accidentes múltiples con explosión incluida. A eso hay que añadir el tono paródico de ciertas escenas en las que ridiculiza a la policía surcoreana que desentona con el conjunto.