Cine chino

Crítica: ‘Las flores de la guerra’, de Zhang Yimou

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El cineasta chino Zhang Yimou recrea la masacre de Nanking perpretada por las tropas japonesas en 1937 y lo hace tomándose una licencia más comercial que artística al contar con Christian Bale -primer americano en una película china- como cabeza visible de un reparto que emplea distintos idiomas y lo hace con sentido, algo que es de agradecer. Algún chino y algún japonés puede hablar inglés, pero no todos.

A ‘Las flores de la guerra’, que obtuvo una nominación a los Globos de Oro en 2012, le sobra metraje. Por lo menos, media hora. Y eso no lo salva ni Christian Bale, en un papel que desde el inicio deja entrever su evolución, sin atisbo de sorpresa que, por otra parte, no abunda en este filme. Y cuando pretende algún giro de guion el resultado es más artificial que efectista.

“Una Mujer, una Pistola y una Tienda de Fideos”, nueva obra de Zhang Yimou

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imagen de la película "Una Mujer, una Pistola y una Tienda de Fideos"

El cineasta de “La Casa de las Dagas Voladoras” presenta un peculiar remake
de la película de los hermanos Coen “Sángre Fácil”

El próximo 20 de mayo llegará a las carteleras “Una Mujer, una Pistola y una Tienda de Fideos Chinos”, nueva obra, Zhang Yimou, que fue presentada en la última edición del Festival de Sitges bajo el título internacional: A Woman, a gun and a noodle shop.

Zhang Yimou, autor de películas como Sorgo rojo, Vivir, Hero o La casa de las dagas voladoras, nunca olvidó la primera película que vio en un festival de cine hace más de 20 años. Esa película, que, confiesa, le impresionó enormemente dejando una huella imborrable, fue Sangre Fácil. Dos décadas después pensó en convertir esta película en una historia completamente china, trasladando el famoso humor negro y el fascinante suspense de los Coen al universo de su cultura, pero bajo la que subyace la reflexión de cómo el deseo puede llegar a consumir al ser humano, y que la ironía de la vida nunca se adapta a nuestros cálculos.

El cineasta cuenta que optó por el estilo estético de una ópera china clásica, “San Cha Kou”, en la que todos los personajes están confinados en el mismo espacio; cada uno intercambia su papel con el otro y vuelve a cometer las mismas equivocaciones, dejando al desnudo lo absurdo de la vida, algo irónicamente repetitivo y fuera de nuestro control.