Crítica: ‘Siete psicópatas’, de Martin McDonagh

siete

El director Martin McDonagh vuelve a recurrir al irlandés Colin Farrell para protagonizar su segundo trabajo, en la línea de su debut ‘Escondidos en Brujas’, en busca de un sello propio dentro del trillado campo del humor negro. Sin embargo, y aunque no se puede negar la lucidez de ciertos momentos, ‘Siete psicópatas‘ ha quedado un poco por debajo de las expectativas. Vuelve a evidenciarse que lo que tan bien hace Guy Ritchie es muy complicado, tan siquiera, de imitar.

La cantidad de psicópatas presentes en esta cinta es un tanto relativa al mezclar ficción con ficción de la ficción, es decir, hacer cine dentro del cine. Para que nos entendamos -su estudiada trama es uno de los puntos fuertes del filme- Colin Farrell es un guionista que busca inspiración en la vida real para crear siete personajes que tengan en común su psicopatía. A ello le ayudará Sam Rockwell, a su vez metido en el negocio del secuestro de perros.

Y un can será quien desencadene la ira de Woody Harrelson, uno de los psicópatas más implacables. Porque entre tantos, los hay para todos los gustos. Incluso Tom Waits encarna a un dudoso “carnicero” con un conejo por mascota. El perro, evidente macguffin desde el inicio, nos remite al clásico ‘Snatch’, donde un perro ganaba protagonismo entre tanto patán metido a gánster. Los guiños son seña de identidad de esta película -qué sería de ella sin el personaje de Christopher Walken– que arranca con una escena deudora de Tarantino y que se arroja al vacío, sin complejos, donde el humor todo lo abarca, para mostrarnos la identidad de un infame asesino en serie.

Tráiler ‘Siete psicópatas’

[youtube id=4puqTPNLztw]

 

Deje su comentario