10 películas con sabor a México

Angel: Mexico Lindo.
Lyle: I don’t see nothin’ so ‘lindo’ about it.
Tector: Just looks like more Texas far as I’m concerned.
Angel: Aw, you don’t have no eyes!

‘Grupo Salvaje’ (‘The Wild Bunch’, 1969, Sam Peckinpah)

 

He querido hacer una sucinta recopilación de películas que tienen en común no sólo estar ambientadas en México, sino además estar habitadas por yanquis a los que la vida les ha llevado al otro lado. Reverendos alcohólicos, aventureros empedernidos, funcionarios descarriados, forajidos implacables, militares ácratas. La frontera de México parece el momento culminante del viaje para muchos desadaptados norteamericanos y esto ha quedado recogido en numerosas cintas. Traigo una pequeña selección de títulos de entre todos los posibles. A través de estas diez películas –todas buenas, algunas obras maestras- podremos comprobar ese sentimiento particular del extranjero que huye, busca, ansía o sencillamente se toma un respiro en un país tan distinto por cultura y desarrollo. No me extiendo más, vamos al lío (por orden cronológico):

 

1. El fugitivo (‘The Fugitive’, John Ford, 1947)

La primera película que presento tiene evidentes problemas narrativos, pero visualmente es de las más bellas que ha dado el cine. El maestro Ford, empecinado en la idea de contar sus sentimientos católicos, resbala en esta ocasión. Pese a que ‘El fugitivo’ está entre ‘Pasión de los fuertes’ y ‘Fort Apache’, dos obras maestras, esta historia mexicana es demasiado abstracta, fría si se quiere. Basada en la novela de Graham Greene ‘El poder y la gloria’, cuenta la problemática de un sacerdote (Henry Fonda) durante la revolución mexicana. La Iglesia es sometida a una persecución por parte de las autoridades, y Fonda va y viene, atormentado por su cobardía, en viaje hacia la redención. Emilio Fernández (el general Mapache de ‘Grupo Salvaje’ y cineasta mexicano) fue productor ejecutivo de esta cinta, cuyo guión firmó Dudley Nichols. Ford lo deshizo a su antojo y Nichols no volvió a trabajar con él. Expresionista y con un ritmo inadecuado, el capricho del maestro, con su fuerza y su belleza, no debe ser pasado por alto por los cinéfilos.

 

2. El tesoro de Sierra Madre (‘The Treasure of the Sierra Madre’, John Huston, 1948)

Saltamos un año, y nos encontramos con una verdadera joya del cine. Humphrey Bogart protagoniza este filme con el que John Huston ganó sus dos únicos Oscar (Mejor director y Mejor guión). Todo quedó en casa, porque su padre, Walter Huston, logró alzarse con el premio al Mejor actor de reparto. Mucho nos tememos que la Academia se equivocó al optar por ‘Hamlet’ como Mejor película de ese año. En ‘El tesoro de Sierra Madre’ Bogart es Fred Dobbs, yanqui que intenta sobrevivir en México. Debido a su pobreza, parece que las cosas no pueden ir peor. Entonces, junto a otros dos mendigos, se embarca en una búsqueda del oro que lidera la avaricia. Una cinta de aventuras, pero también repleta de psicología. La envidia, la ambición y la traición también son ingredientes de ‘El tesoro de Sierra Madre’. El oro, el oro por delante en una vida hundida por la falta de oro. Aunque es bien conocida, advierto: véala si aún no lo hizo.

 

3. Vera Cruz (‘Vera Cruz’, Robert Aldrich, 1954)

Famoso western coprotagonizado por Gary Cooper y Burt Lancaster. Argumento de Borden Chase. Más curiosidades, primera aparición hollywodiense de Sara Montiel, aquí en el papel de mexicana. La historia es algo así: los dos vaqueros son contratados por el emperador Maximiliano para transportar a una dama hasta puerto. Enseguida descubren que la mujer es una excusa para mover un cargamento de oro destino a Francia. Comienza entonces un juego de intereses pecuniarios y amorosos entre Lancaster, la condesa, Cooper y la Montiel. Y el oro de por medio, faltaría más. Una entretenida película de aventuras ambientada en la época del Segundo Imperio Mexicano.

 

4. Sed de mal (‘Touch of Evil’, Orson Welles, 1958)

Esta película empieza en plena frontera, con uno de los trabajos de dirección más famosos de la historia del cine, un plano secuencia imposible y definitivo. Creo que era Cecil B. DeMille quien decía que una película debe empezar como un terremoto y de ahí, ir hacia subiendo. ‘Sed de mal’, pieza maestra, intrincada historia de corrupción y maldad, cumple esta premisa. Épica, sobresaliente, imprescindible. Fracaso de taquilla en los Estados Unidos, recortada contra la voluntad de Welles y vuelta a recomponer sobre sus peticiones en 1998. Algunos consideran ‘Sed de mal’ como la película que cierra el cine negro. Un reparto de lujo, con Charlton Heston y Orson Welles –los policías que se baten en duelo-, la Janet Leigh de ‘Psicosis’ y una Marlene Dietrich tan inolvidable como el sonido de su pianola.

 

5. Mayor Dundee (‘Major Dundee’, Sam Peckinpah, 1964)

A Charlton Heston no le puedo negar una segunda invitación. Si antes vino como mexicano, ahora acude a la cita vestido de militar yanqui. Cuando Sierra Charriba y su banda cruzan la frontera el mayor Dundee, acompañado de unos prisioneros sudistas y excediéndose en su deber, les perseguirá en territorio mexicano. Y para colmo, están las beligerantes tropas francesas. Otra película arrebatada de las manos de su director y descuartizada y que a pesar de todo –y gracias a la ayuda de los nuevos montajes- exuda belleza y lirismo, incluso con todo ese polvo y toda esa violencia y los destrozos que provocaron fallos de ritmo. También es conocida lo intratable que estuvo Peckinpah durante el rodaje, hasta el punto que Charlton Heston, cansado de soportar al director, amenazó a éste con un sable. Quizá se metió demasiado en el personaje. Camino de ida y vuelta, apuntando directamente a la apoteosis de ‘Grupo Salvaje’.

 

6. La noche de la iguana (‘The Night of the Iguana’, John Huston, 1964)

El reverendo Shannon (Richard Burton) tiene un rapto de locura y verbo mientras hace su sermón y es expulsado de su iglesia. Se refugia en México, donde trabaja como guía de viajes. Entonces aparece Charlotte (Sue Lyon, la ‘Lolita’ de Kubrick), quien trata de seducir a Shannon. Vuelve el temporal, y el reverendo vuelve a beber. Busca ayuda en el hotel de una vieja amiga recién enviudada (Ava Gardner). Allí conocerá a Hannah (Deborah Kerr), una pintora trotamundos y dulcísima que viaja con su abuelo, un decrépito poeta obstinado en acabar un último poema antes de morir. ‘La noche de la iguana’ es extraordinaria y está basada en un texto de Tennessee Williams. Los personajes exploran sus desgracias, ese fracaso agobiante y sin rumbo que se define por las palabras de Hannah: “Un ciego trepando por la escalera que no lleva a ninguna parte”. ¿Obtendrán sosiego el reverendo, la pintora, el poeta y la viuda?

 

7. Los profesionales (‘The Professionals’, Richard Brooks, 1966)

Lee Marvin es contratado por el magnate Joe Grant para rescatar a su esposa María, una mexicana a la que encarna –y de qué modo- Claudia Cardinale. Junto a este recio Marvin están Burt Lancaster, Robert Ryan y Woody Strode. Juntos y en espera de la recompensa, se lanzan al otro lado de la frontera. El cruel capitán Jesús Raza (Jack Palance) retiene a María en su fortín. Divertida y ágil, ‘Los profesionales’ es una notable cinta de aventuras. Richard Brooks demuestra ser un todoterreno, más allá del teatro de Williams. También es estupenda la música de Maurice Jarre -con algunas reminiscencias del ‘Don Pepito y Don José’-.

 

8. Grupo Salvaje (‘The Wild Bunch’, Sam Peckinpah, 1969)

Qué decir sobre esta obra maestra del western, sobre este punto y final de la leyenda. ‘Grupo Salvaje’ es, verdaderamente, una de las películas más brutales y sin embargo más bellas de la historia. Ese grupo de hombres en constantes huída hacia adelante, cruzando la frontera, perseguidos por un antiguo amigo. La delicadeza y la dulzura del pueblecito mexicano en sangriento contraste con la maldad del general Mapache. El cinismo, la carencia de una última oportunidad. De las tres películas de Peckinpah que he incluido en este listado, ésta es la que mejor recoge esa idea de México como fin del camino.

 

9. Quiero la cabeza de Alfredo García (‘Bring me the Head of Alfredo Garcia’, Sam Peckinpah, 1974)

Otra vez el californiano, el tío Sam. Veamos, alguien quiere una cabeza –la de Alfredo García-. Un adinerado mejicano arranca a golpes a su hija la confesión: su embarazo es cosa del tal García. Hecha la oferta por su cabeza, unos matones se pondrán manos a la obra, subcontratando los servicios de todo un veterano de la supervivencia, el gringo Bennie (Warren Oates). México lindo y rabioso. Un hombre atrapado, ansioso de encontrar algo que poder buscar y, sobre todo, enajenado por una bella mexicana (Isela Vega), tal vez su único alivio. Recuerdo el impacto que me causó la primera vez que vi esta especie de, como dice un amigo mío, “secuela emocional” de ‘La huída’. Como en otras películas de Peckinpah, el espectador nota esa violencia fría y omnipresente, pero a cada paso brota algo hermoso, extrañamente bello si se quiere, al avanzar por las desoladas tierras mejicanas.

 

10. Los tres entierros de Melquíades Estrada (‘The Three Burials of Melquíades Estrada’, Tommy Lee Jones, 2005)

Un amigo es un amigo, aunque éste sea mexicano y no tenga papeles. Pero también es cierto que la frontera sur de Estados Unidos puede no ser el mejor sitio para entablar esta clase de amistad. Las cosas siempre pueden complicarse. Y si te llamas Tommy Lee Jones y eres un texano que descubre cómo han matado a tu amigo Melquíades, cómo las autoridades han tratado de ocultarlo todo, seguro que querrás vengarte. A pesar de parecer una ‘TV movie’ en muchos momentos, ‘Los tres entierros de Melquíades Estrada’ fue muy bien vista por la crítica y el público. Cuenta con Barry Pepper (el francotirador de ‘Salvar al soldado Ryan’) y con la ganadora del Oscar Melissa Leo. Un viaje hiriente a través del polvo de México y de los hombres.


NOTA FINAL: normalmente soy defensor de ver las películas en versión original. Creo que estas en concreto deben verse sin dudarlo así, para poder empaparse bien del ambiente. Los lugareños hablan español o un inglés macarrónico, y los americanos tratan de defenderse en la lengua de Cervantes. Estos pequeños detalles son bonitos.

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