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La vergüenza que se siente como espectador viendo ‘R3sacón’ puede que solo sea comparable con la que tiene que haber pasado Bradley Cooper, de largo el actor protagonista de este cuarteto -Justin Bartha y Ken Jeong se disputan la úlitma plaza de este peculiar póquer- que mejor ha sabido montárselo en el cine dramático, en esta innecesaria tercera parte de lo que en su día surgió como una gran idea. En esta ocasión, las risas apenas duran un cuarto de hora.

‘R3sacón’ parece hecha con desgana. Casi tanto como su insulso, prefabricado y soporífero guion. La primera escena -terrible- es un perfecto anticipo de la siguiente hora y media que, en un principio, parece diseñada para mayor gloria del personaje de Zach Galifianakis, el más divertido y ocurrente de cuantos han pasado por esta trilogía que se cierra de la peor manera posible.

Las referencias a los dos primeras entregas son numerosas pero, al fin y al cabo, sería extraño que alguien ajeno a la rompedora ‘Resacón en Las Vegas‘ y la solvente ‘Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!‘ buscara en esta tercera su primera toma de contacto con la saga. El chasco sería descomunal. Porque ‘R3sacón’ ni siquiera es fiel a algunas de las claves de sus predecesoras como los cameos o las reveladoras fotografías. Cuando el dinero entra en juego y echa por tierra el buen trabajo previo de Todd Phillips es cuando no puedes menos que jurar contra la maquinaria de Hollywood.

Tráiler de ‘R3sacón’

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