ESTRENOS: El ilusionista (Sylvain Chomet, 2010)

Chomet dibuja un homenaje a Tati

Jacques Tati fue un cineasta de rutilante talento. Sabio, agradable, fino en la crítica y poseedor de un humorismo singular. Inolvidables títulos como ‘Les vacances de Monsieur Hulot’ y ‘Mon Oncle’ le reservaron un sillón dorado en la Historia del Cine. Con mayúsculas. Tati falleció en el año 1982. Realizó seis largos. Dejó escrito el guión de una obra que ahora ve la luz, ‘El ilusionista’, una obra maestra de la animación, una joya inolvidable.

Sylvain Chomet (‘Les triplettes de Belleville’), cuatro veces nominado al Oscar por trabajos en películas de animación, ha querido rendir un verdadero homenaje a Jacques Tati al adaptar su guión. ‘El ilusionista’ cuenta la maravillosa historia de un mago francés que ve comenzar la segunda mitad del siglo XX. Los nuevos entretenimientos han logrado el desastre: la gente ya no se emociona con sus trucos. Abatido, el mago Tatischeff (dibujado a imagen de Tati y nombrado con su verdadero apellido) viaja de París a Londres, pero no hay suerte. Los grupos de rock han acabado con el ilusionismo. Pone rumbo a Escocia, donde una joven muchacha sin familia queda prendida de la figura especial de Tatischeff y de sus efectos de ilusión. Ella sí cree en la magia. Juntos viajan a Edimburgo para ganarse la vida.

Delicada y con unos hermosos dibujos. Prácticamente muda y con unas melodías maravillosas. ‘El ilusionista’ arrasó en los premios europeos para animación de 2010. Nominada al Oscar, no logró vencer a la poderosa ‘Toy Story 3’, americana, con el amparo de dos cintas previas, pero posiblemente peor película en términos globales. No obstante, el mensaje de ambas obras es similar. Nos hablan de juguetes, de magia y de ilusión. De volver a ser niño o, si se prefiere, de mirar el mundo con ojos de niño para encontrar felicidad en las cosas pequeñas. Eso que tan bien se les daba a los personajes de Jacques Tati, genio de la minucias, sutil y amable en el trato.

La ingrata modernidad desprecia a ilusionistas, saltimbanquis, ventrílocuos y payasos. Juntos permanecen mustios en la posada de Little Joe, allá en la capital escocesa. El pobre Calvero de ‘Candilejas’. ‘El ilusionista’ logra dar atmósfera a un pasado quizás añorado por muchos. Hermosos paisajes y situaciones divertidas y sentimentales. La delicadeza manda e interroga sobre la importancia de la ilusión para vivir. Nada que ver con la oscura majestuosidad de ‘El prestigio’, por citar otra gran película de magos. ‘El ilusionista’ se verá una y otra vez y es posible que el espectador derrame lágrimas en cada una de esas ocasiones. Obra maestra, brillante discurso póstumo del genio Tati, dibujado esta vez pero siempre con su gabardina y su paraguas y su metro noventa  uno. ¡Vayan a verla al cine!

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Un comentario

  1. Elisa 21 octubre, 2011 en 20:33 - Responder

    ¡Buen artículo! Me gusta la descripción, me hace ver en la película sutilezas que no había remarcado. Sin embargo he de decir que en general no me ha gustado mucho la animación, quizás sean los dibujos, o una historia que no me transmite demasiado.

    No es nada convencional, y eso siempre agrada, al contrario que Toy Story3, que ya que la mencionas me gustaría decir que es una película bastante sorprendente. Cuando fui a verla me esperaba algo mucho peor, más típico, ¡y me llevé una gran sorpresa! ¡Me desernillé mucho más que los niños pequeños que había por allí! Sin embargo, efectivamente, tiene la típica estructura de todas las animaciones estadounidenses, con su final feliz y moralista. En este sentido, El Ilusionista me atrae más. Nada complaciente. ¡Por eso no ganó el Oscar!

    Gracias por la recomendación, a pesar de todo, mereció la pena verla.

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