Crítica: ‘War Horse’, de Steven Spielberg

Steven Spielberg está que no para. En apenas unos meses, dos títulos suyos se han paseado por nuestras salas: `Las aventuras de Tintín’, en octubre, y ‘War Horse’, ahora en febrero. Y no descansa, pues ya circulan las primeras fotos de Daniel Day-Lewis dando vida a Abraham Lincoln en el biopic que prepara el aclamado director. Bien se podría resumir el año 2011 como el del reencuentro de Spielberg con el cine familiar.

Cuando la productora Kathleen Kennedy descubrió en Londres la obra de teatro en que se basa el filme, rápidamente pensó en Steven Spielberg para llevarla a la pantalla. La decisión fue acertada, pues el cineasta demuestra que no ha perdido el tino a las historias conmovedoras dedicadas a que la familia pase un rato agradable, sin truculencias y con poderío visual. Un diseño de producción marca de la casa recrea con acierto la Primera Guerra Mundial, marco en el que cabalga el protagonista, Joey. O, más bien, uno de los catorce caballos que dan vida a este personaje, que en la novela original narra los hechos en primera persona.

Más de un centenar de corceles, ingleses y españoles sobre todo, se dan cita en los parajes británicos del condado de Devon, donde se rodó la película por completo. De ahí ese reparto tan británico (Peter Mullan, Emily Watson o Benedict Cumberbatch), aunque sin olvidar aportaciones internacionales para encarnar a franceses y alemanes. Y, entre ellos, el descubrimiento de Jeremy Irvine. Para rematar el espectáculo familiar, John Williams compone la banda sonora, certera y de calidad, pero que no logra imprimir fuerza al sector central de la película en que esta pierde fuelle y se convierte en pasatiempo intrascendente para llegar a un final condescendiente con la audiencia; tanto como algunas pinceladas humorísticas que parecen destinadas a los espectadores infantiles.

Trailer de ‘War Horse’ (Caballo de Batalla)

[youtube id=DvrCXE7ppf4]

 

Deje su comentario