Crítica: ‘Turistas (Sightseers)’, de Ben Wheatley

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En su tercer largometraje Ben Wheatley nos lleva de viaje por el interior de Inglaterra en una road movie que tiene mucho de psicópata por gracia de una aparentemente entrañable pareja que desata su lado más perverso y amoral como excusa para disfrutar de unas vacaciones atípicas con un final muy acorde a lo visto en la pantalla y que eleva la nota de esta curiosa película.

Ben Wheatley es un director que se ha ganado un nombre dentro de la escena independiente británica. Su especialidad: la comedia, los crímenes, el terror y el thriller. De hecho, ‘Turistas‘ es, básicamente, una comedia salpicada de sangre y crímenes. Y ojo a la hemoglobina, porque Wheatley se corta muy poco; más bien, se recrea con ella.

Sin embargo, este es el primer trabajo del director de Brighton que se estrena en nuestros cines. Y lo hace gracias a las credenciales obtenidas en los festivales de Sitges, Mar de Plata y su selección en la Quincena de los Realizadores en Cannes. El humor va dosificado, se vislumbra ingenio en ciertos momentos, las interpretaciones rayan a muy buena altura y, aunque la película carece de sentido alguno más allá de una huida hacia adelante, depara casi hora y media de entretenimiento con buena factura técnica y vocación de estilo. Eso sí, no busque aquí la típica comedia de Hollywood.

Tráiler de ‘Turistas’

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