Crítica: ‘Sin tregua (End of Watch)’, de David Ayer

La mejor película de policías de LA desde ‘Training Day’. Que el guionista de entonces y el director de ahora sean el mismo no puede ser coincidencia, ni las evidentes similitudes entre ambas en el duro quehacer diario de la policía angelina en los barrios bajos de esa macrourbe donde los hispanos vuelven a campar a sus anchas.

Jake Gyllenhal y Michael Peña dan el do de pecho en una película de ritmo frenético, con espectaculares escenas de acción verosímil, con aires de reality policial con esa cámara on board en los coches patrulla y las constantes videocámaras que graban las distintas escenas, aunque con un final alargado innecesariamente, un poco subido de tono respecto a lo anteriormente visto y hasta un punto predecible. Ello no desmerece al conjunto aunque pueda deslucirlo levemente.

David Ayer recurre nuevamente al manido tema policial que ya visitó en la anterior ‘Dueños de la calle’, en clave más comercial y menos espectacular, lo que era una película entretenida sin más. Y lo hará en la próxima en la que Arnold Schwarzenegger se pondrá en la piel de un agente especial de la DEA. Más brazo de la ley y más mexicanos sembrando de droga y terror el estado de California. Podríamos definir ‘Sin tregua’ como una fusión entre ‘Tropa de Élite’ en su combate de la delincuencia y el exceso de celo policial que plasmó ‘Rampart’ sin llegar a sus extremos y con más acierto en la dirección. Habrá quien vea evidente influencia de series como ‘Southland’ pero enumerar posibles fuentes de inspiración impediría poner fin a este crítica.

Tráiler End of Watch

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