Crítica: ‘The Bling Ring’, de Sofia Coppola

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Sofia Coppola, definitivamente, ha perdido la brillantez que apuntaba en sus primeros filmes. Ahora, totalmente entregada a retratar el glamour, el hastío y el nihilismo de las colinas de Los Angeles, vuelve a ofrecernos un producto estéticamente resultón pero tan vacío como aquello que pretende denunciar. Y lo que podría ser un acierto se me antoja más un conformismo que a la artífice de ‘Lost in Traslation’ no debemos concederle.

‘The Bling Ring’ a buen seguro hará las delicias de aquellos que aún añoran títulos como ‘Menos que cero’ que ya en los ochenta alertaban de la peligrosa deriva hacia la que se dirigían los jóvenes pijos californianos. El siglo XX quedó atrás y los adolescentes -algunos- son ahora más parecidos a lo que Harmony Korine mostró en ‘Spring Breakers’, con la que podría montarse una perfecta sesión doble en la que los porros y la coca -mucha coca- y los temas musicales del momento se alcen como máximo exponente de entretenimiento para esta juventud posmoderna tan desnortada.

Que esté basado en hechos reales añade un cierto elemento dramático del que Sofia Coppola abusó en ‘Somewhere’ y del que aquí reniega durante gran parte del metraje mientras sus protagonistas, con Emma Watson como cara más reconocible, entran y salen a su antojo de las casas de una pléyade de celebrities del calado de Paris Hilton, Lindsay Lohan, Megan Fox o Audrina Patridge. Vamos, una muestra muy acertada para intuir por dónde van las conversaciones de estos jóvenes aburridos con vidas relajadas y cero preocupaciones cuya frase preferida -al menos, la más repetida- es la tan elocuente “Oh, my God”.

Tráiler de ‘The Bling Ring’

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