Crítica: ‘Mátalos suavemente’ de Andrew Dominik

Si hay una película fallida de Andrew Dominik, es esta. ‘Mátalos suavemente’ adapta el texto escrito por George V. Higgins y trata de disfrazarlo con una serie de remarcados ideológicos que ni vienen a cuento ni quedan bien; es más, destrozan el aspecto general de un filme muy irregular que, en preproducción, apuntaba alto y se ha quedado en un entretenimiento que no complace a todos los públicos.

Los diálogos vivos, auténticos, que destilan realismo, de George Higgins permanecen y son los que dotan de solidez a este título en el que, gracias a estas líneas bien redactadas, brillan los actores -sobre todo los secundarios-, pero no todo lo que funciona en una novela tiene porqué adecuarse a la pantalla, de modo que surgen escenas estiradas y conversaciones chocantes, deslenguadas, sin cortapisas, que pillan con el paso cambiado. El humor existe, hasta diría que es evidente, pero es fino.

El director australiano no parece saber a qué juega. Los vídeos y mensajes de Obama además de que sobran y cansan, lastran irremediablemente el resultado global. Pero es que en ‘Mátalos suavemente’ tampoco sabemos a qué atenernos; varía de la contundencia de Scorsese al odioso bullet time en unos instantes. Y claro, con mafiosos de por medio, hay ciertas normas que no conviene quebrantar. Al menos los personajes se merecen su propio reconocimiento, como ese James Gandolfini convertido en sicario melancólico que tan bien se desmarca del mítico Tony Soprano. No tanto la suerte de spin off de Henry Hill (‘Uno de los nuestros’) que parece interpretar Ray Liotta. Y luego, Brad Pitt, alma mater de este proyecto, incluso como productor, que lidera una película en apariencia setentera -en consonancia con la novela y con varios de los vehículos, escenarios y vestimentas empleadas- que intenta fallidamente entroncar con la realidad.

Trailer de ‘Mátalos suavemente’

[youtube id=YS-e0WJpiKI]

Deje su comentario