Fotograma de 'Drive'

Hemos tenido que esperar hasta finales de año para poder disfrutar de uno de los títulos más potentes de 2011. Presentada en Cannes con nominación a la Palma de Oro y premio al director y alabada por crítica y público, “Drive” es un genuino producto de serie negra, plagado de referencias y guiños a otros mitos del género. Porque, no nos engañemos, la obra del danés Nicolas Winding Refn se merece un sitio en la estantería de culto noir.

“Drive” no dejará indiferente a nadie. Es de esas películas que, desde el inicio, son puro ejercicio de estilo. Ambientada en la actualidad, pero con reminiscencias ochenteras (la chupa del protagonista, la cuidada banda sonora electro de toque retro, las ambientaciones…), N.W. Refn pule las buenas ideas que plasmó en su opera prima “Pusher” y hace de las ralentizaciones un estilo propio para el film. Si bien este recurso podría afectar el resultado final, hemos de señalar que nada tiene que ver con el uso de la misma en “Animal Kingdom”, el otro título imprescindible del año dentro del género.

Basada en la novela de James Sallis -en breve RBA publicará su secuela-, Ryan Gosling da vida a un conductor especialista de escenas de riesgo que, además de trabajar en un taller, se gana un dinero extra asistiendo a los delincuentes que requieren de sus servicios para darse a la fuga. Es el mejor, nadie lo duda. En torno a él se mueven unos pocos personajes, pero muy bien dibujados. Actores de la talla de Bryan Cranston (“Breaking Bad”), Ron Perlman, Carey Mulligan o Christina Hendricks secundan al actor de la esperada “Los idus de marzo”. Ahora bien, quien destaca por encima del conjunto es Albert Brooks, soberbio en un papel de hampón que encajaría a la perfección en “Jackie Brown” u otro pulp de Tarantino. De ahí su nominación a los Globos de Oro para desatar el rosario de premios.

Trailer de ‘Drive’

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