Crítica: ’13 asesinos’ de Takashi Miike

El japonés Takashi Miike, director con una larga carrera a sus espaldas, se pone a los mandos para traernos el remake de ‘Jûsan-nin no shikaku’ (‘The Thirteen Assassis’, Eiichi Kudo, 1963). Una historia clásica narrada en el Japón del periodo Edo: un grupo de samuráis se embarcan en una misión poco menos que suicida para librar al pueblo de las atrocidades que está cometiendo el noble Matsudaira. En un tiempo difícil para los samuráis, Shinzaemon Shimada y sus compañeros de armas optan por servir a su señor de la forma más terrible. El código del samurái les invita a dar su vida en la lucha. El joven noble debe morir. El pequeño grupo de trece se las tendrá que ver con el numeroso séquito de Matsudaira.

’13 asesinos’ ha tenido buena acogida entre los amantes del género. Aunque la batalla está siempre presente y las peleas se llevan gran parte del metraje, la película mantiene ese rictus del samurái. ’13 asesinos’ aborda la realidad de los abusos en el Japón feudal, la injusticia y la brutalidad contra el pueblo. Los samuráis y su extraño código, que les lleva a morir por su señor. El poder de los clanes, la corrupción en la casa del shogun. Pese a ser fundamentalmente una película de acción, incluye la crónica de aquel tiempo. En ese sentido, recuerda los manga de Kazuo Koike (‘El lobo solitario y su cachorro‘, ‘Asa, el ejecutor’): violencia, crueldad, injusticia. Por otro lado, la capacidad de los hombres para asumir su papel en la vida, por aterrador que éste sea. Hay un punto de tranquilidad en la narrativa. De vez en cuando, los samuráis bromean, ríen. El cóctel asusta (o al menos sorprende).

’13 asesinos’ está rodada con mano templada. Se potencian los tonos ocres, el barro y la sangre. Las casas se llenan de sombras. Luego salen al exterior, y viajan por los bosques. Las espadas brillan. El ritmo es espléndido y el montaje espectacular. Dos horas de película y por lo menos cuarenta minutos de batalla final a las que se asiste con expectación. No cansa. A cada momento intentaremos descifrar las extrañas pretensiones de los samuráis -tanto verdugos como guardianes del noble- y de Matsudaira. ¿Por qué todo tiene que ser tan bárbaro? ¿Por qué hay que morir, por qué sufrir? Es una locura pausada. Lo único que va rápido son las espadas. Tal armonía existe que uno termina por creer que lo que ve es lo normal, lo que debe ser.

Como sucedía en los manga -arriba citados-, ’13 asesinos’ se convierte en una crónica-denuncia aplicable al presente. Buena película, perfecta para los amantes del Japón feudal. No es Kurosawa, pero es recomendable para todos los cinéfilos. Prohibida para los espectadores sensibles. Mucha sangre y mucha muerte. Una masacre total de vidas y de almas. Para más información, el tráiler:

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