No es el western perfecto, pero en su primera parte, hasta que llegamos a Candie Land, lo parece. De antológico podríamos calificarlo. Pero solo hasta ahí, hasta que a Tarantino se le va la mano con la sangre -no es que antes no se viera, pero al menos no era un festín hamático- y el Tarantino cineasta traicionara al Tarantino cinéfilo. No lo neguemos; esperábamos un western repleto de referencias a los clásicos con el toque descarado y pop de su director, pero no que la mirada hiperviolenta y excesiva de Quentin se impusiera al gran guion.

Porque vaya diálogos marca de la casa se marca el tridente Jamie Foxx-Christoph Waltz-Leonardo DiCaprio. A cada cual más chistoso, ocurrente, divertido… perfectos en un género que lo admite todo, el spaghetti western, incluso que la acción transcurra entre plantaciones de algodón y una población esclavizada. Incluso admite reírse de todo ello. Sin embargo, ‘Django desencadenado‘, tiene tanta personalidad -y autoconciencia- que no es tampoco un spaghetti western canónico.

Tampoco es un refrito de películas y escenas icónicas. Ni mucho menos. Por no haber, apenas hay guiños al cine de Sergio Leone por parte del director que nos brindó una intensa primera escena en ‘Malditos bastardos’ apoyándose en las claves del cine del maestro italiano. Aquí no. Aquí el referente es otro Sergio, Corbucci. No solo no se estiran las secuencias, sino que pequeños flashbacks -no sé hasta qué punto necesarios- cobran protagonismo. Pero, a pesar de todo, huele a western.

Un aparte merecen los dos secundarios que inundan la pantalla y marginan a Django a mero espectador de sus excelentes interpretaciones. Chistoph Waltz repite con Tarantino y aunque su personaje no obtenga la iconicidad del Coronel Hans Landa, a buen seguro el sentido del humor de este cazarrecompensas perdurará. Así como el malvado Calvin Candie de Leonardo DiCaprio, el perfecto villano que tiene a Samuel L. Jackson por maquiavélica mano derecha. Y, por supuesto, todos estos hombres sin escrúpulos vagarán por el oeste y los estados sureños al son de una memorable banda sonora elegida por Tarantino, con temas clásicos de Morricone y Bacalov que se alternan con otros ritmos más próximos al rap. Lo dicho: huele al mejor spaghetti western pero constituye su propio subgénero.

Tráiler de ‘Django desencadenado’

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