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2013 es un año que se abrió con una libre interpretación de la esclavitud y el western por parte de Tarantino, con un marcado cariz lúdico, y que se cierra con otra propuesta de denuncia de esa triste realidad que subyugó a unos seres humanos por el simple color de su piel. Steve McQueen, en las antípodas físicas del homólogo y carismático actor de los sesenta, sabe de lo que habla y lo hace sin rodeos, sin florituras y sin caer en el melodrama. ’12 años de esclavitud’ es el broche de oro, la obra de referencia, que la esclavitud estaba esperando desde que Spielberg lo intentara con más pena que gloria.

Para muchos, Steve McQueen es una cara nueva. Una que, sin duda, hay que seguir muy de cerca. Pero el cineasta inglés atesora dos pequeñas joyas cinematográficas en su haber: la contundente ‘Hunger’ y la sutil y provocadora ‘Shame‘ Ambas protagonizadas con maestría por Michael Fassbender, quien repite en esta película, aunque como secundario de lujo y con un carro de nominaciones llamando a su puerta, en el papel del malvado esclavista Edwin Epps. Tan sobresaliente como Chiwetel Ejiofor, que encarna a ese ciudadano libre, violinista de prestigio, que fue secuestrado y vendido como esclavo para las plantaciones del sur. Por cierto, historia real relatada por la pluma del propio Solomon Northup.

Que las interpretaciones rayen a tal nivel no es fruto de la casualidad sino de la exigencia del director. McQueen arriesga menos en esta ocasión que en sus anteriores trabajos. Podríamos decir que es más académico, pero no por ello su cámara pierde un ápice de intensidad. Todo lo contrario. Exprime las escenas como pocos, huye de la edición y entronca con las artes de Paul Thomas Anderson; tanto que se aprecian similitudes con esa otra gran historia americana, la del petróleo y la condición humana vista en ‘Pozos de ambición‘. Una de ellas, por ejemplo, esa banda sonora firmada por Hans Zimmer que no pasa desapercibida.

Para el salto al cine americano de gran presupuesto, Steve McQueen se ha rodeado de una retahíla de nombres de postín. Para empezar, Brad Pitt, que como productor de la cinta vio en el papel del moralizante Bass -quizás la única concesión de un guion perfecto- una excusa para aparecer en pantalla. Rostros conocidos también entre los esclavos (vistos en series como ‘Homeland’, ‘The Newsroom’, ‘The Wire’ o ‘Boardwalk Empire’) y entre los esclavistas (Paul Giamatti, Paul Dano o Benedict Cumberbatch). Pocos cineastas pueden presumir de un respaldo semejante, pero McQueen se ha ganado por derecho propio ese lugar privilegiado entre sus colegas y lo ha refrendado con esta obra maestra que ensalza algo no tan habitual hoy en día: narrar una historia bien contada de principio a fin, sin sorpresas ni nada que el guion y sus personajes no justifiquen.

Tráiler de ’12 años de esclavitud’

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